Debéis pedirMe la Gracia, de saber perdonar a vuestros hermanos que están en el mal

30 agosto 2014 Debéis pedirMe la Gracia, de saber perdonar a vuestros hermanos que están en el mal.    

Rosario vespertino

 

 

Mensaje de Dios Padre a J. V.

 

Primer Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: La Iglesia, está siendo purificada con la sangre de los mártires actuales y con lo que padeceréis también cada uno de vosotros, si no necesariamente sea cruento vuestro sufrimiento, sí será de diferentes formas.
Hijitos Míos, en la historia de la Cristiandad, vosotros sabéis que la sangre de los mártires, empezando con la de Mi Hijo, le da mayor fuerza. Satanás quiere destruir todo lo que venga de Mi Hijo, todo lo que venga de Mí, pero no podrá, Mis pequeños, al contrario, se reforzará.

Todo esto, Mis pequeños, dará Vida, una Nueva Vida a la Iglesia, ésta sangre que estáis viendo que se derrama, está purificando toda ésa maldad que se ha introducido dentro de Mi Iglesia, desde que ésta fue constituida por Mi Hijo. Mucha maldad habéis visto que ha entrado en ella y mucha sangre tendrá que correr para purificarla.

Nada se desperdicia, Mis pequeños, dentro de la Economía Divina, así como os enseñó Mi Hijo, que se dio por vosotros, ahora vosotros, en diferentes formas, os vais a dar por Mi Hijo. Él se dio en totalidad, no solamente en Cuerpo y en Sangre, se dio también en Divinidad, se dio en Sus Sentimientos, no conocéis a profundidad lo que Él sufría por vosotros en Su Interior y, en tiempo breve, lo conoceréis.

Vosotros estáis acostumbrados a juzgar el exterior de las personas, pero nunca entendéis ni comprendéis el interior de ellas y, esto es lo que sucede en la Vida de Mi Hijo. A través de los Santos Evangelios, conocéis la Vida de Mi Hijo, Su exterior, Sus momentos, Sus Palabras, los Milagros, pero no conocéis Su Pensamiento, que estaba continuamente ante Mi Presencia. Os veía a cada uno de vosotros, pensaba en vosotros, intercedía por vosotros, Su Omnipotencia os alcanzaba y os sigue alcanzando a cada uno de vosotros. Por eso la Iglesia, está siendo purificada con la sangre de los mártires actuales y con lo que padeceréis también cada uno de vosotros, si no necesariamente sea cruento vuestro sufrimiento, sí será de diferentes formas y os pido, Mis pequeños, que ofrezcáis todos vuestros sufrimientos, para que Le quitéis el Dolor que tomó Mi Hijo por cada uno de vosotros. AminoradLe Su carga, la carga que tomó para salvaros, ahora, tomad vuestra Cruz y dadLe éste regalo a Mi Hijo, aminorándoLe Su carga con el ofrecimiento de vuestros padecimientos, los actuales y los próximos futuros. Gran alegría Le daréis, gran alegría habrá en el Cielo por vuestra donación y, sobre todo, porque os uniréis a Mi Hijo Jesucristo, siendo otros Cristos. Os uniréis en la salvación del género humano, os uniréis en vida íntima en Mi Santísima Trinidad.

Es una Gracia que comparto con vosotros en éstos tiempos de cambio y, muy distante a lo que pensáis, que habrá tristeza entre vosotros, no será así, Mis pequeños ya que, en la donación, vendrá la alegría porque en el momento en que vosotros os estéis donando, os estéis dando por Mi Hijo y por vuestros hermanos, una alegría mística entrará en vosotros y gozaréis. No habrá tristeza en vosotros, entenderéis la donación de vuestros primeros hermanos en el Cristianismo, cuando también sufrieron fuertemente y que dio vida a Mi Iglesia.

Ahora entendéis un poco más de lo que es el sacrificio de un alma para hacer crecer la fuerza de la Iglesia y la salvación de sus almas hermanas en la Tierra.
Animaos, Mis pequeños, cosas bellas veréis, grandes cosas gozaréis.
Gracias, Mis pequeños.

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: Quiero que entréis en vuestro corazón, que habléis Conmigo, para que Yo hable también con vosotros, que respetéis Mi actuar a través de vosotros, que no Me pongáis “peros” ni detengáis Mi Obra a lo que Yo os pida a cada uno de vosotros.
Hijitos Míos, os pido que no tratéis de escudriñar en Mis Misterios. En cierta forma, os estoy pidiendo lo que le pedí a Lot y a su familia en Sodoma y Gomorra, les pedí que no voltearan a ver cómo quedaban destruidas sus ciudades, a eso Me refiero ahora, no escudriñar en Mis Misterios.

DejadMe actuar a Mí, que Soy vuestro Dios, no os toca a vosotros conocer Misterios que no comprenderíais. Recordad que en un ejército hay un solo general en cada bando, Yo Soy vuestro General.

El general, es el que da las órdenes, los soldados, debajo de él, son los que ejecutan el pensar del general y todos confían en él. Por eso, os pido que no tratéis de ser generales, ni Me digáis qué es lo que tengo que hacer, vosotros no conocéis Mis Planes de salvación, vosotros no conocéis los corazones de los hombres, Yo sí y, además, siempre voy a actuar en Justicia, en Amor, en respeto ante la vida de Mis hijos y, vosotros, os dejáis llevar por el dolor, por el odio, por la maldad que lleváis en vuestro ser, porque no lo habéis erradicado, no habéis crecido lo suficiente en la virtud, no os amáis como os pidió Mi Hijo, como verdaderos hermanos, los unos a los otros.

Por eso os pido que Me dejéis a Mí actuar, que lo que Yo os estoy pidiendo, os lo pido en Sabiduría Divina, porque vosotros no actuáis así. Vuestra posición es en el actuar, como os he pedido, a través de la oración, a través de la aceptación de vuestra Cruz diaria, ofreciéndola unida a los Méritos de Mi Hijo, porque Él Me ofrecía, diariamente, también, Su Cruz, Sus momentos y en lo íntimo, Yo lo recibía y Nos comunicábaMos íntimamente y conocíaMos el actuar del Uno y el Otro.

Por eso quiero que entréis en vuestro corazón, que habléis Conmigo, para que Yo hable también con vosotros, que respetéis Mi actuar a través de vosotros, que no Me pongáis “peros” ni detengáis Mi Obra a lo que Yo os pida a cada uno de vosotros.

En cierta forma os podréis sentir como piezas de ajedrez, pero Yo respeto, respeto vuestro libre albedrío y Yo no os puedo forzar a ser movidos de un lugar a otro, por eso os pido permiso, para que Me dejéis moveros como Yo quiera y, a donde Yo os lleve, siempre va a ser lo mejor para vosotros y el resultado será, también, un Bien para vuestros hermanos.

Yo solamente quiero el Bien vuestro, quiero vuestra salvación, quiero prepararos para un gozo eterno. En la Tierra, es efímero o son efímeros los gozos que tenéis, tendréis un gozo eterno cuando terminéis vuestra obra sobre la Tierra.

DejadMe pues, que Yo os ayude a que Me deis vuestro cien por ciento para que Yo os pueda consentir eternamente, no en un cien por ciento, sino cien sobre cien sobre cien, porque Yo siempre doy más de lo que vosotros dais. Os amo, Mis pequeños, recibid Mi Bendición.
Gracias, Mis pequeños.

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: Si vosotros deseáis el mal a un hermano vuestro que está haciendo el mal, estáis matando con vuestro deseo, estáis destruyendo, en lugar de dar vida, estáis tomando una posición que no os corresponde, que es el de juzgar y aquí el Único Juez, Soy Yo, vuestro Dios.
Hijitos Míos, no veáis muerte donde hay vida, la muerte de un mártir, es vida para la Iglesia y para todos vosotros pero, ciertamente, sí hay muerte en aquellos hermanos vuestros que mueren sin estar vivos en su alma y por ellos, os insisto que oréis, os deis en sacrificio, en penitencia, porque son Mis hijos.

La actitud del hombre es siempre odiar y atacar a aquél que veis que está destruyendo, pero no os dais cuenta que en el momento en que vosotros estáis deseando un mal hacia aquél que es verdugo, que es asesino, que está destruyendo viviendas y vida, de pequeños y grandes, vosotros también os volvéis reos de muerte, porque estáis deseando un mal a un hermano vuestro y Yo no quiero la muerte del pecador, sino que se arrepienta y viva.

Lo tenéis escrito en las Escrituras, Mi Hijo os lo dio, lo vivió y vuestra posición debe ser la misma. Es difícil para vosotros, porque no vivís en la virtud y, muchas veces os he dicho que vosotros debéis pensar en lo Divino y no en lo humano, que pensarais como quiero Yo, vuestro Dios, que penséis en la salvación del pecador. Ya os he dicho varias veces que debéis perdonar aún si os atacan en lo personal o atacan a un ser querido y especialmente a un hijo vuestro.

Debéis saber perdonar, porque antes que sean vuestros hijos o que sean seres queridos vuestros, son Míos, son Mis hijos y a Mí Me duele mucho más que a vosotros y Yo perdono y trato de que se salve ésa alma perversa, ésa alma engañada por satanás, que así los debéis ver a éstos hermanos vuestros, que actúan destructivamente. Están enfermos de pecado, están enfermos porque satanás los ha llevado a ésa enfermedad de muerte y en contra Mía.

Debéis pedirMe la Gracia, Mis pequeños y especialmente en éste tiempo, que veréis tanta destrucción, de saber perdonar a vuestros hermanos que están en el mal. Yo Soy el que Juzga, Yo Soy el que os da la Vida eterna o el que dará también el dolor eterno y, os vuelvo a recordar, si vosotros deseáis el mal a un hermano vuestro que está haciendo el mal, estáis matando con vuestro deseo, estáis destruyendo, en lugar de dar vida, estáis tomando una posición que no os corresponde, que es el de juzgar y aquí el Único Juez, Soy Yo, vuestro Dios.
Gracias, Mis pequeños.

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: Cuando Yo extirpe la maldad de satanás, vendrá una recuperación y será más bello todo, apreciaréis ahora, lo que Yo creé para vosotros.
Hijitos Míos, antes del Tiempo, hubo una gran batalla en los Cielos, una batalla angelical, en donde perdió Luzbella y se volvió satanás, una batalla terrible y muy dolorosa. No existía todavía el ser humano.

Ahora, la batalla que tendréis, Mis pequeños, también será una batalla espiritual, que de hecho ya está en los Cielos, que no la veis, pero la estáis sintiendo aquí en la Tierra, y ahora ésta batalla, también se dará en la Tierra. Batalla fuerte, espiritual y física, porque afectará también a todo lo Creado.

Vosotros, como seres encarnados, no veis la realidad espiritual que os está rodeando y no permito que la veáis, porque no la soportaríais.

Mis pequeños, de ésta batalla, Yo saldré victorioso, a través de Mi Hija, la Siempre Virgen María, que le aplastará la cabeza a satanás.

Vosotros deberéis poner vuestra parte, que debe ser docilidad total a Mí, vuestro Dios. Os voy a llevar por caminos de bien, voy a eliminar de vuestro Mundo, la maldad que os rodea, aunque, desgraciadamente, todavía quedará la maldad en vuestro corazón, a pesar de la purificación, a donde os estoy llevando.

Muchos creen que esto es fin de Mundo, no, Mis pequeños, es una purificación de eliminación del cáncer maligno que tenéis a vuestro alrededor. Así como, en vosotros, se os extirpa el cáncer, las células malas que van destruyendo las buenas, así voy a extirpar Yo también de vuestro Mundo y del Universo entero, la maldad de satanás que os rodea y que trata de destruir toda Mi Creación.

Después de una operación quirúrgica, en donde se han extirpado las células malas, las células cancerosas, las células destructivas, viene una recuperación y se sana el organismo. Así será también con vuestro Mundo y con el Universo entero. Cuando Yo extirpe la maldad de satanás, vendrá una recuperación y será más bello todo, apreciaréis ahora, lo que Yo creé para vosotros.

Ciertamente, como os he dicho, vendrá un nuevo renacer para la humanidad, no exactamente como lo que tuvieron vuestros Primeros Padres, Adán y Eva, porque ellos eran santos, eran puros. Cuando Yo hablo de un Paraíso Terrenal, era Mi estancia en su corazón, Yo bajaba del Cielo a deleitarMe en el corazón de Adán y Eva, porque eran santos, los creé perfectos, pero les di libre albedrío y ellos decidieron irse por el mal.

Vosotros tendréis una nueva oportunidad, ciertamente satanás será encadenado por un tiempo pero, todavía, estará afectado vuestro ser, vuestro cuerpo, vuestra mente, por el Pecado Original. Un tiempo estaréis Conmigo, creceréis a niveles inconmensurables, que ni siquiera ahora os imagináis, porque recuperaréis dones y capacidades que tenían vuestros Primeros Padres, pero el Pecado del Principio, el Pecado Original, en un tiempo más, os hará caer de nuevo. La soberbia nublará nuevamente vuestra mente y cerrará vuestro corazón a Mis Mandamientos, a Mis Leyes, a la vida de Amor, pero inmediatamente después de esa purificación, gozaréis inmensamente Mis cuidados y los regalos con los que Yo os consentiré eternamente.

Esperadlos pues, Mis pequeños, entregaos de corazón a Mi Voluntad, para que Yo os lleve por ésos caminos bellos, con los que os quiero consentir, porque vosotros seréis los iniciadores de ésta nueva etapa de la humanidad. Vosotros, los que estáis Conmigo, vosotros, los que respetáis Mis Leyes y os queréis llenar de Mi Amor, vosotros sois Mis verdaderos hijos y Yo Soy vuestro Padre, seréis Mi Nuevo Pueblo y Yo Seré, nuevamente, vuestro Dios, vuestro Único Dios.
Gracias, Mis pequeños.

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