EL TIEMPO DE LAS GRANDES TRIBULACIONES

Mensaje de Nuestra Señora, María Llena de Gracia

Advenimiento del Nuevo Mundo, Palabras de Nuestra Señora

EL TIEMPO DE LAS GRANDES TRIBULACIONES

16 de agosto de 2014

Queridos hijos, con mucho amor y cariño vengo a bendeciros en el Nombre del Padre, del Hijo y del Divino Espíritu Santo.

Unidos a la Santísima Trinidad, vamos juntos a buscar la verdadera Paz para el mundo.

Mis hijitos, es grande Mi alegría en poder estar aquí reunida con vosotros, para rezar juntos pidiendo a Dios la Paz para el mundo.

Mis hijos, aquí está presente la Santísima Trinidad, los Santos y Angeles. Vamos con el corazón lleno de esperanza a trabajar juntos día a día, en la construcción de esta Paz que el mundo necesita. Cada oración va a disminuir la fuerza del mal que quiere destruir vuestra construcción. En cada casa existe por lo menos una persona esforzándose en este compromiso de no dejar interrumpir las oraciones del mundo, y así vamos realizando la Voluntad de Dios.

El mundo amanece en guerra, pasa el día en guerra y también anoche en guerra. No son solamente los bombarderos que forman una guerra, la peor guerra comienza en la familia, cuando hay división. Las personas no están amando, están viviendo con el corazón duro como piedra, pero llegó la hora en que de las piedras va a escurrir la leche y la miel. La Gracia de Dios es más fuerte que cualquier maldad que está en el mundo.

Llegó el momento en que todas las personas indiferentes irán a pensar en una manera más rápida de pedir a Dios el perdón de sus pecados y repararlos rápidamente para ver si consigue mejorar la situación del mundo.

Quedar lejos sólo escuchando comentarios es una cosa, pero estar allí en medio de una guerra es peor que todo.

Cuántas familias sufren sin tener la culpa de nada, pero el mundo todavía no concientizó que esta guerra no se detiene más. Ella se enmienda una con otra y por fin será una gran catástrofe.

Pobres hijos, cuánto os alerté sobre las epidemias y cuánto vos no os preparasteis. Ahora es tarde para el mundo. Vos veréis suceder todo lo que os alerté, no habrá más tranquilidad en ningún hogar.

Mis hijos, ya os dije muchas veces que el mundo corre peligro de epidemias y ellas ya están ahí, ahora sólo Dios puede librar al mundo de las terribles epidemias que surgirán.

Yo repito: EL MUNDO VA A SUDAR SANGRE Y QUIEN ESTE HACIENDO LA CONSAGRACION TODOS LOS DIAS, SERA LIBRE DE ESTE SUFRIMIENTO, HACEDLA LO MAS RAPIDO POSIBLE.

Cuántas enfermedades surgirán en la segunda guerra mundial, ahora será peor porque el mundo no tiene más respeto para con Dios y ni para con el hermano. Por esto fui enviada al mundo para preparar a la humanidad para este tiempo, que pueda el hombre parar y escuchar los Consejos que vengo a traer todos los días.

Rezad, rezad, rezad, rezad viene ahí lo que el mundo no quiere creer y ahora sólo os resta doblar las rodillas en el suelo y pedir ayuda al Cielo.

Vamos hijos, hagamos un esfuerzo mayor para que consigáis cambiar el rumbo de tantos sufrimientos. Pido el rezo de Oficio, el Santo Rosario, vuestra participación de la Santa Misa, la Confesión y la Comunión, para suavizar las consecuencias de la más terrible guerra del mundo.

Enderezaos, creáis en Dios, solamente El puede ayudaros.

Va a faltar alimento, va a faltar remedios, va a faltar agua y lo peor es que vos no sabes todavía confiar en Dios, vuestra fe está muy débil, apresuraos.

Recordéis que la Santa Palabra de Dios os habla hoy, sobre el consejo que Jesucristo dio a Sus discípulos para que ellos procurasen vivir como los niños.

El niño confía en Dios, el niño no es aventurero, él sólo hace lo que el padre le enseña.

El mundo está pisando en la Palabra de Dios, el resultado viene ahí.

Es esto lo que vengo a revelaros hoy, para vuestra conversión.

Muchos hijos hablan así: “Ahora yo ya regresé a Dios.” Esto no es así, sólo podréis decir que ya regresasteis a Dios cuando no cometiereis ningún pecado. Los que ya regresaron a Dios, son solamente los que no pecan más. Mientras el hombre es pecador él está en el camino errado y puede perder el Cielo.

Este tiempo que Yo estoy en el mundo, dando mensajes de Dios, es el tiempo para el hombre entrar en el camino cierto. Quien no regrese, va para el Infierno. Quien no se convierta no entrará en el Cielo.

Rezad, rezad, rezad por los dos Santos Padres Benedicto XVI y Francisco, por todo el Clero, por los religiosos y religiosas, por toda la humanidad.

Rezad por los ateos y paganos, está llegando al fin el tiempo que Dios dio al mundo para él regresar al Camino del Cielo, quien no regrese ahora, no regresará más, va a ser lanzado en el fuego del Infierno.

Rezad por la Santa Iglesia fundada por Jesucristo, un terrible acontecimiento en el mundo dejará a los cristianos muy preocupados, perdidos sin rumbo, llegarán a dispersarse. Por lo tanto, os alerto, aumentéis vuestras oraciones.

Ayudéis a los Santos Padres los Papas a buscar a los que quieren regresar para la Santa Iglesia.

Yo os amo mucho y os cubro con Mi Manto de Amor.

Mis hijos, llegó la hora de uniros para vencer las consecuencias de las terribles tempestades.

Brasileños, aseguraos firmes en las Manos de Dios, tempestades destruyen carreteras, tumban casas al suelo y dejan a muchos sin lugar para continuar viviendo en lo que consiguen construir con dificultades.

La unión es la solución para superar las dificultades, seáis compañeros.

Todas las naciones, haced lo mismo. Preparaos, preparaos.

Ahora os bendigo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Divino Espíritu Santo, la Madre de Jesucristo, el Salvador del mundo,

 

María, a Inmaculada Concepción.

Gracias por vuestra presencia, cuando regreséis a vuestras casas, llevéis en vuestros corazones Mis Consejos y procuréis conservarlos por toda vuestra vida.

Os espero a todos en el próximo encuentro.

Estoy feliz por la divulgación de los mensajes y la foto Mía en la vela. Si vos dais valor a las señales que Dios os da, es señal que vuestra fe está creciendo.

Debéis meditar sobre el Santo Evangelio de hoy: Mateo, 19: 13 – 15.

 

 

 

Mensaje de Nuestra Señora, María Llena de Gracia

Advenimiento del Nuevo Mundo, Palabras de Nuestra Señora

EL TIEMPO DE LAS GRANDES TRIBULACIONES

2 de agosto de 2014 – 1er sábado

Queridos hijos, con mucho amor y cariño vengo a bendeciros en el Nombre del Padre, del Hijo y del Divino Espíritu Santo.

Unidos a la Santísima Trinidad, vamos juntos a buscar la verdadera Paz para el mundo.

Mis hijos, cuánta alegría Me dais hoy en estar aquí para juntos rezar por las almas del Purgatorio y para la Paz mundial.

Veo cuán difícil fue para vos reuniros hoy nuevamente, después de serios problemas que tuvisteis que pasar, con enfermedades y con el fallecimiento del padre de MG y la madre de AC.

A todos dejo Mi consejo, no lloréis por los sufrimientos que pasasteis, vos ya estáis siendo consolados por Dios hace mucho tiempo antes de que sucedieran vuestros sufrimientos. Vos podéis llora hasta ahora por los que no saben procurar la consolación de Dios, son los ateos y paganos, estos no tienen todavía el temor a Dios, no Lo conocen y de aquí en adelante sufrirán más de lo que pueden imaginar, porque gran parte de ellos pisan en todas las ofertas que Dios les da a ellos.

Mis hijos, cómo Mi Manto enjugó vuestras lágrimas y cerca de cada uno de vos Mi Inmaculado Corazón.

Bendito fue el tiempo que procurasteis rezar y obedecer a Dios porque vuestros sufrimientos serán por El suavizados.

Yo os prometí, si hicisteis parte de Mi ejército tendríais la felicidad de ver a vuestra familia ser protegida por Dios durante toda vuestra vida. Por lo tanto, os consuelo, vuestros familiares están guardados por Dios, los que fallecieron ya están en el Cielo y hoy viven gran felicidad de saber que vos os disteis por ellos. Quedéis firmes en vuestra misión, por ahora es hora de vencer.

Mi ejército es invencible, todo lo conseguiréis si perseveráis a Mi servicio. Dios Me hizo Comandante de este ejército y cada soldado Mío lleva dentro de su corazón un secreto que en hora cierta se tornará claro delante del mundo.

Vos a veces decís- no tengo tiempo ni de llorar por los que mueren en mi familia. Engaño Mis hijos, vos no necesitáis llorar, porque Dios garantiza vuestra victoria.

Llegó el tiempo en que, quien quiso ser parte de Mi ejército va a llorar lágrimas de sangre porque no consigue creer con fe verdadera que quien ama a Dios no muere, pasa apenas por un sueño profundo y se despierta delante de Dios. Por esto Vengo alertando al mundo para renunciar a las ofertas del mal y hacer buenas obras.

Cuando más hiciereis buenas obras, más beneficios celestiales recibís.

Yo cuido de Mi ejército, no dejo faltar el amparo para nadie, pues pido a Dios por Mis hijos. El da a todos lo que merecen.

Mis hijos, la Santa Palabra de Dios os revela hoy sobre hasta qué punto una persona es capaz de ofender a Dios.

Todo desprecio, toda rebeldía, toda pudrición que está en el corazón el hombre impide ver la presencia de Dios, en la presencia de él.

Vos escuchasteis la historia de la maldad de Herodías, vos muchas veces pensasteis que Herodes era lo peor, pero ella fue más cruel porque actuó sin sentimientos, tenía un corazón de piedra.

Herodes era también un hombre malo, pero era menos que ella, por esto quedó triste al conocer hasta qué punto Herodías tenía la capacidad de llegar. Pero Dios dio a cada uno de ellos el merecimiento que tuvieron.

Mis hijos, en toda esta historia de persecución debéis dar ejemplos y no practicar ofensas a Dios.

Luchéis contra el Infierno, arrepentíos de vuestros pecados y regresad a Dios con vuestros corazones llenos de humildad, no provoquéis la Ira de Dios, infelices los que provocan, pues verán ahora lo que el odio trajo al mundo.

Pero una cosa os revelo, vos sois felices porque escuchasteis los Signos del Cielo tocando en vuestros corazones y dedicasteis este tiempo de vuestras vidas para rezar, dedicando vuestro esfuerzo por la Salvación de las almas del Purgatorio, de vuestras almas. Todo por amor a Dios.

Felicidades Mis hijos, en cada Ave María que estáis siempre rezando, estáis recibiendo fuerza, coraje, fe, esperanza y caridad. El Cielo se alegra en daros todo lo que necesitáis.

En todo sufrimiento que pasasteis y los que todavía pasareis, tened Mi Compañía, porque Soy vuestra Madre y cuido de cada hijo con todo el amor que Dios puso en Mí.

En momento ninguno quedo sorda a vuestros pedidos de socorro, confiad y tendréis la Paz.

Mis hijos, es irreversible la guerra que está sucediendo, ella se extenderá en poco tiempo al mundo entero, por esto debéis dedicar más tiempo a Dios para que las enfermedades, el hambre, la sed sean controladas, pero quedéis consientes que sólo Dios puede impedir que las enfermedades se esparzan velozmente en el mundo. Rezad, rezad, rezad, rezad, rezad, rezad, rezad, rezad, rezad y rezad cada vez más con el corazón. No debéis perder tiempo porque ahora resta poco tiempo para que todo quede peor.

Sólo dios puede ayudar.

Vamos a luchar más para vaciar el Purgatorio, para más almas se arrodillen en el Cielo para socorreros.

Hoy también conmemoramos un aniversario más en esta región donde Dios os llamó a la oración y vos atendisteis. Un día muy próximo conoceréis lo que vos conseguisteis suspender en este lugar con vuestras oraciones. Gracias Mis hijos.

Es esto lo que vengo a revelaros hoy para vuestra conversión.

Rezad, rezad, rezad por los dos Santos Padres los Papas Benedicto XVI y Francisco, por todo el Clero, por los religiosos y religiosas, por toda la humanidad.

Rezad por los ateos y paganos, continuad firmes en vuestra misión de rezar para la Salvación de la humanidad.

Rezad por la Santa Iglesias fundada por Jesucristo, seáis fieles en vuestro deber de cristianos, nunca desistir de la Salvación.

Ayudéis a los Santos Padres los Papas a buscar a los que más sufren, porque están lejos de la Iglesia y no están preparándose para la hora de regresar a Dios.

Yo os amo mucho y os cubro con Mi Manto de Amor.

Brasileños, rezad, rezad, viene ahí un gran sufrimiento para vuestra Patria.

Todas las naciones, preparaos, viene ahí un sufrimiento para el mundo entero.

Agradezco vuestra presencia y os ofrezco Mi Inmaculado Corazón como Refugio en esta época de tantos sufrimientos. Os espero en el próximo encuentro.

Ahora os bendigo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Divino Espíritu Santo, la Madre de Jesucristo, el Salvador del mundo,

 

María, a Inmaculada Concepción.

Debéis meditar sobre el Santo Evangelio de hoy: Mateo, 14: 1 – 12.

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