Os he prometido que Mi Santo Espíritu bajará

 26 febrero 2015 Os he prometido que Mi Santo Espíritu bajará y ordenará vuestra mente y vuestro corazón.
Rosario vespertino 

Mensaje de Dios Padre a J. V.

 

 

Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Tenéis que confiar en Mí, Mis pequeños, os conozco perfectamente y sabéis que si Yo permito algo en vuestra vida, va a ser para un bien posterior.

Hijitos Míos, ciertamente, que el mal está cubriendo al Mundo entero, el mal está en todos lados y aún dentro de vuestro corazón.

Todo se está dando en grandes proporciones, satanás está moviendo ahora al Mundo y os está causando muchos males. Veis mucho mal en todas las situaciones de vuestro vivir, ya no sabéis a dónde ir, qué hacer, si debéis cambiar de vida, de trabajo, de lugar. Muchos estáis entrando en la desesperación y todo esto, a donde os está llevando satanás, es para que perdáis la Fe, la confianza en que Yo os cuido, que os protejo y, con sus engaños, él se pondrá a vuestras órdenes para aparentar que os puede sacar de la tribulación que estáis ahora viviendo.

Mis pequeños, Yo, como Padre vuestro y que Me preocupo por vuestra vida, por vuestra salvación, os tengo que aconsejar. Os he venido diciendo que todo esto que estoy permitiendo en vuestra vida, es para purificación de vuestros pecados y para prepararos para el regreso de Mi Hijo. Tenéis que confiar en Mí, Mis pequeños, os conozco perfectamente y sabéis que si Yo permito algo en vuestra vida, va a ser para un bien posterior. En estos momentos de la historia, el bien posterior, va a ser el Retorno de Mi Hijo a la Tierra.

Os he explicado, también, que todos vosotros habéis vivido en el pecado en mayor o en menor proporción. Todos habéis vivido el pecado, lo habéis permitido en vuestra vida y en la de los vuestros. No os comportáis como verdaderos hijos Míos, como hermanos de Mi Hijo Jesucristo, que fue tajante en el Bien y en el mal, a tal grado, que os dejó en las Sagradas Escrituras Sus Palabras, diciendo que debe ser sí a lo que es bueno y no a lo que es malo y no permitir medianías y, vosotros, ya os volvisteis muy flácidos, porque os conviene ésa flacidez en las Leyes y Mandamientos que se os han dado.

Vivís en la conveniencia y no en la rectitud total y, por eso, lo que estoy permitiendo en vuestras vidas, en estos momentos, va a ser para purificar vuestra mediocridad.

Sí, Mis pequeños, suena fuerte, pero tomadlo así, Soy vuestro Padre, os amo y no os quiero ver ya mediocres. Al Reino de los Cielos se entra en perfección, en santidad. El Reino que os voy a dar en la Tierra, los Cielos Nuevos y las Tierras Nuevas, también se empezarán con almas que no admitan mediocridad.

Os amo y he ido preparando grupos alrededor de la Tierra para empezar ésos Nuevos Cielos y ésas Nuevas Tierras, con almas de las cuales Yo esté orgulloso. Así que, os pido de todo corazón y, entended Mi Posición de Padre que os ama infinitamente, que aceptéis lo que Yo permita en vuestra vida, que vuestros sufrimientos Me los agradezcáis, pase lo que pase, porque van a ser purificadores, os van a llevar a la perfección, os van a llevar a la santidad de vida, quedará atrás la mediocridad en la que habéis vivido y seréis almas en las que Yo pueda confiar para empezar un Nuevo Mundo. Un Nuevo Mundo de almas capaces de crear, al menos, al principio, una humanidad que Me respete por Quien Soy, que respete las Leyes y Mandamientos que se os han dado, que se respete la Palabra de Mi Hijo de los Evangelios, que se respete a Mi Hija, la Siempre Virgen María, al señor San José, al Cielo entero.

Pertenecéis al Cielo, respetad pues al Cielo, son vuestros hermanos, es vuestra familia y, por eso quiero empezar un Nuevo Mundo con almas que amen a sus hermanos de los Cielos, del Purgatorio, de la Tierra.

Vivid pues como Yo quiero que viváis, amándoos los unos a los otros, como os lo pidió Mi Hijo.

Conozco vuestro sufrimiento, conozco vuestros dolores, pero ¿acaso ellos se pueden comparar con los de Mi Hijo, con lo que sufrió por cada uno de vosotros, por vuestra salvación? No podríais soportar ni la décima parte de lo que Mi Hijo sufrió por vosotros.

Así pues, aceptad con amor, con respeto a Mi Palabra y a Mis Órdenes, lo que Yo permita en vuestra vida. Ciertamente, lloraréis, sufriréis, os desesperaréis, pero confiad, confiad porque todo será para vuestro bien.

Gracias, Mis pequeños.

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Todas las almas que confiáis en Mí, deberéis vivir en paz, porque estáis confiando en Mí pero, como os dije, la Sabiduría que va a venir junto con ésa paz, os va a llevar a conocer Mi actuar sobre vosotros.

Hijitos Míos, la paz en vuestro ser, es un signo inequívoco de vuestra confianza en Mí, vuestro Dios. Los que están conmigo, los que confían en Mí, muestran este signo, esta virtud a sus hermanos, la paz. ¡Qué grande es esto para las almas, Mis pequeños!

La paz os hace crecer en otras virtudes, porque vosotros, al confiar en Mí, estáis llenos de Mí. Con la paz, vosotros estáis llenos de Sabiduría y, así, en paz, vuestra mente, vuestro corazón pueden razonar correctamente y no impulsivamente, como cuando no lleváis paz en vuestro corazón y os volvéis arrebatados. Ese arrebatamiento no lleva paz y, además, no actuáis sabiamente.

Mis pequeños, como os dije, estos son tiempos de tribulación, son tiempos de prueba y, los que están Conmigo, todas las almas que confiáis en Mí, deberéis vivir en paz, porque estáis confiando en Mí pero, como os dije, la Sabiduría que va a venir junto con ésa paz, os va a llevar a conocer Mi actuar sobre vosotros. Os daréis cuenta cómo Yo Vivo para las almas y cómo las almas deben vivir para Mí.

¡Cuánto daño hace a vuestra alma el vivir en tribulación, en inseguridad, en desconfianza hacia lo que Yo os pido! No creéis en Mis Palabras ni en lo que Yo permito en vuestra vida, y eso Me duele mucho, Mis pequeños porque, os he dicho, que de Mí solamente puede salir Amor y bienestar hacia vosotros. Aunque vosotros veáis mal, situaciones que estáis viviendo y viviréis, si no confiáis en Mí, no las podréis sobrellevar.

Ahí está la diferencia entre un alma que está Conmigo y un alma que está alejada de Mí. Una, la que confía, va aceptando todo lo que Yo permita en su vida, agradece, aunque no entienda perfectamente lo que está pasando y, que de hecho, así deberéis actuar, diciéndoMe: “acepto lo que venga de Ti, Padre Santo, no lo entiendo, pero sé que esto dará por resultado un bien, un crecimiento espiritual, aumento de Sabiduría, aumento en virtudes, aumento de amor entre los miembros del hogar y entre aquellos que me rodean”.

Yo os conozco perfectamente, Mis pequeños, sé de qué pie cojeáis y os voy cuidando para que no cometáis errores. Mucho Bien quiero para cada uno de vosotros, pero vosotros deberéis apoyar y aceptar lo que Yo estoy permitiendo en vuestra vida.

Si vosotros estáis en necesidad, imaginad a vuestros hermanos que tienen mucho menos que vosotros.

Paz, paz quiero en vuestro corazón, confianza plena en lo que Yo os pida y mucho amor hacia Mí y, esto, pedídselo a Mi Hijo Jesucristo que, a pesar de que Él tuvo que padecer horriblemente por cada uno de vosotros, Su Amor nunca menguó hacia Mí, sino todo lo contrario, creció, aún a pesar de que Me pidió que apartara el Cáliz que iba a padecer y no lo permití.

Así deberéis actuar vosotros, aceptad Mi Voluntad, que va a ser para vuestro bien que, pasará pronto y que, luego, gozaréis infinitamente.

Gracias, Mis pequeños.

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Sed pues, Mis pequeños ésos buenos hijos que se acercan a Mí y que Me piden poder reparar por sus propios pecados y por los de sus hermanos y Yo os recompensaré eternamente por lo que haréis por Mi Corazón.

Hijitos Míos, Mi Corazón late fuertemente por cada uno de vosotros. No os podéis imaginar, Mis pequeños, cómo Mi Corazón explota de Amor cuando pienso en cada uno de vosotros.

Vosotros podréis decir que “somos demasiados para que nuestro Dios pueda pensar en cada uno de vosotros”, pero Yo sí puedo, porque Soy Omnipotente, Yo puedo hacer muchísimo más de lo que vosotros ni siquiera os podéis imaginar.

¡Si conocierais Mi Corazón, Mis pequeños, os postraríais en agradecimiento! No os imagináis cómo os amo, porque, además, os amo individualmente.

Muchas cosas todavía habrán de suceder, pero sois Mis hijos y os estaré cuidando, a menos que, en vuestro libre albedrío, vosotros os salgáis de Mi Protección y queráis hacer vuestra propia voluntad. Ciertamente, conoceréis los momentos en donde estaréis siendo tratados como hijos Míos, ya que, vosotros mismos abriréis vuestro corazón para que penetre el Mío en vuestra vida. En donde no podré hacer mucho, será en aquellos corazones, en los cuales, satanás esté reinando; o que vosotros exijáis, como no debéis hacerlo, para que Yo os consienta y os dé lo que necesitéis, pero con altanería.

Cuando vosotros no levantáis ni un dedo para agradarMe y para reparar por tantos pecados, también aquí se nota cuáles son verdaderos hijos Míos y cuáles no sois verdaderos hijos, cuando vosotros Me veis a Mí y, porque Me amáis y veis Mi Sufrimiento, Me preguntáis en que Me podéis ayudar para no sufrir. Sí, Mis pequeños, Soy Dios y Mi Corazón sufre por vuestras maldades y muy pocos se acuerdan de reparar.

Sólo los hijos buenos, que saben de las necesidades de sus padres, pueden ayudarles a que no sufran o, al menos, aminorar el sufrimiento.

Sed pues, Mis pequeños ésos buenos hijos que se acercan a Mí y que Me piden poder reparar por sus propios pecados y por los de sus hermanos y Yo os recompensaré eternamente por lo que haréis por Mi Corazón, que sufre tanto por vuestras infamias, por vuestro pecado, por vuestro olvido.

Gracias, Mis pequeños.

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Sabiduría es lo que necesitáis para aceptar lo que Yo os pida y para actuar lo que también tendréis que vivir.

Hijitos Míos, os he prometido que Mi Santo Espíritu bajará y ordenará vuestra mente y vuestro corazón. También esto deberéis aceptarlo con amor, con respeto, porque ciertamente, os conoceréis como Yo os conozco.

Muchos de vosotros os habéis vuelto muy benévolos con vuestra forma de actuar, ya no hay pecado en vuestra vida, ya nada os detiene, estáis viviendo vuestra propia doctrina, vuestras propias leyes y, eso no puede ser así, Mis pequeños, porque vosotros sois imperfectos, por eso os di los Diez Mandamientos, que todo un Dios pidió que cumplierais vosotros, Mis hijos, de todos los tiempos.

Conozco vuestras debilidades, vuestros pecados, pero también conozco vuestros esfuerzos y vuestros logros y sé que algunos de vosotros, al tener la Luz de Mi Santo Espíritu en vuestro interior, mostrándoos un cambio de actitud en vuestra vida, vosotros tenderéis hacia la santidad.

¡Cuánto necesito que cambiéis, Míos pequeños! Orad por aquellos que no oran, amadMe, como Yo veo que no Me habéis amado.

Sí, Mis pequeños, pedidMe que seáis activos en el crecimiento espiritual porque, ya la gran mayoría de vosotros, habéis olvidado el cumplimiento de vuestras obligaciones espirituales al incumplir con los Diez Mandamientos.

Sí, Mis pequeños, os quiero dar Vida, os quiero dar infinidad de regalos espirituales y aún materiales, pero vosotros no os dejáis.

AbridMe vuestro corazón de par en par, para que Yo, el Invitado Principal, pueda pasar y pueda Vivir en vuestro corazón.

No claudiquéis, luchad, avanzad, si se interponen obstáculos mayúsculos, sorteadlos, Yo os diré cómo, por eso quiero que vivamos en una completa Unidad, que ya no Seamos, Padre e hijos, sino que Seamos Una sola cosa, como Mi Hijo Jesucristo era Conmigo, Él no se apartaba ni un solo momento de Mí.

Seguid adelante, Mis pequeños, cumplid con vuestra misión, no os adelantéis a hacer lo que Yo no os pida, haced solamente lo que Yo os pida, para que no echéis a perder vuestra misión.

Sabiduría es lo que necesitáis para aceptar lo que Yo os pida y para actuar lo que también tendréis que vivir.

No os preocupéis cuando veáis murallas ante vosotros, YoSoy vuestro Dios y puedo abrir una brecha ante vuestros ojos, para que paséis más rápido a cumplir vuestra misión; satanás os asustará, pero ya no os tocará. Confiad en ello, Mis pequeños. Os amo y os dejo Mi Corazón.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Os deberéis sentir halagados de haber sido escogidos por Mi Santísima Trinidad, pero, también, reeducados para vivir éste Amor Trinitario del cual debierais estar contentos.

Hijitos Míos, cada uno de vosotros Me pertenecéis. Os Creé primeramente en Mi Mente, ahí estuvisteis desde antes de vuestra creación. Os mandé a la Tierra a que Me sirvierais y tuvisteis la Gracia de la Guía Divina, en Mi Hijo Jesucristo. Tenéis Mis cuidados Personales e íntimos, con Mi Santo Espíritu que Habita en vosotros. Vosotros vivís en Mi Santísima Trinidad. Sois parte de Mí, pero de Mi Santísima Trinidad, entendedlo, eso os debe provocar más alegría, aunque, ciertamente, también más obligaciones, pero son obligaciones de Amor.

Os deberéis sentir halagados de haber sido escogidos por Mi Santísima Trinidad, pero, también, reeducados para vivir éste Amor Trinitario del cual debierais estar contentos.

Os llevo Conmigo como si fuerais piedras preciosas, porque así vale vuestra alma ante Mis Ojos. Valéis muchísimo, por eso satanás os quiere arrebatar de Mi Presencia y que ya no viváis ni trabajéis para Mí, porque él quiere destruir a las almas, las cuales deberán estar totalmente donadas a Mi Voluntad. Vuestras almas Me pertenecen, vuestra vida Me pertenece, vuestras acciones Me pertenecen, vuestro futuro y vuestra eternidad Me pertenecen. ¿Por qué sois tan parcos para Conmigo? Me dais de lo que os sobra o de lo poco que queréis darMe cuando Me recordáis.

¡Qué ingratitud de parte vuestra! Yo os consiento, como os dije, como si fuerais piedras preciosas, Me congratulo en vosotros, Me encanta veros, Me encanta sentir vuestro Amor, pero os repito, ¡qué poco os acordáis de Mí! ¡Cómo quisiera que vivierais, como vivió Mi Hijo en la Tierra, para servirMe! Éramos el Uno para el Otro en Vida íntima y en Vida exterior, porque Él Me mostraba ante todos los demás y, ciertamente, Me hizo ver ante los demás como Su Padre y, por eso, terminaron nombrando Su Presencia, como el Hijo de Dios, el Mesías, el que les abriría nuevamente las Puertas de los Cielos.

Así pues, Mis pequeños, poned todo de vuestra parte para que seáis llamados hijos de Dios y, cuando así sea esto, vuestra entrada al Reino de los Cielos será facilísima y llena de Gloria y de contento.

DadMe ése gusto, Mis pequeños, en pago de tantas consideraciones que tengo para con cada uno de vosotros y que he tenido a lo largo de vuestra existencia.

Gracias, Mis pequeños.

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