Orando al encuentro con CRISTO JESÚS

22 abril 2015                                                   17:55 Horas

Dice Santa María:

Hijo mío, sé que es muy difícil para muchos de vosotros poder hacer entender y comprender a muchos de mis hijos que fuisteis llamados para recibir mis palabras, para que a través vuestro llegue a los corazones de todos mis hijos e hijas en el mundo desde la más inmensa humildad. Sé que el sendero que os ha tocado caminar no es fácil y que muchas veces fue lleno de obstáculos, pero también sé que nunca dejasteis de seguir caminando y atravesasteis cada uno de ellos con lágrimas en vuestros ojos y con inmenso dolor al ser injuriado por aquellos que os tenían que acompañar. Pero, seguisteis avanzando y no os detuvisteis nunca, llevasteis la Cruz y la lleváis con el más inmenso amor y os entregáis a cada hermano con humildad y siempre diciéndoles la única verdad, que es que tú eres un instrumento de nosotros y que fuisteis elegido porque supimos que jamás nos defraudaríais, aún en la más inmensa soledad siempre ibas a estar presente en nombre de mi morada, a quien amáis y os habéis entregado desde vuestro corazón ya hace muchísimos años. Pero, tenéis que intensificar cada día más vuestro andar, tenéis que hacer que más hijos e hijas, aparte de los que hoy os acompañan, os unan a cada Cenáculo, a la Gran Legión que os pedí que forméis en vuestra tierra y desde allí la extendáis a todos los continentes; la Legión que, unida a mis Milicias Celestiales y unida a mí, vuestra Madre, iremos a la lucha final donde ha de triunfar el bien, porque yo, como Madre de todos vosotros y de mi amada Iglesia, aplastaré la cabeza de la víbora haciéndolos libres y viviréis en un mundo nuevo, un mundo de MISERICORDIA, AMOR, JUSTICIA, FE Y PAZ, donde volveréis a ser todos hermanos y caminaréis unidos al Gran Rebaño cantando y orando al encuentro con CRISTO JESÚS.

Os pido que salgáis, y desde el mismo seno de mi Basílica, donde estaréis, mantengáis las puertas abiertas de par en par, que me llevéis a peregrinar a todo lugar, que recéis junto a vuestros hermanos, que estéis junto a los enfermos, que tendáis vuestra mano a aquellos que nada tienen para comer ni beber y luchéis a través del Santo Rosario para que el mundo se una en la paz. Escuchad siempre la voz de mi Hijo, dejad que Él os guíe y sed fiel y el más pequeño de todos, hijo mío. Traedlos a mi morada y habladles, dejad que el Espíritu Santo hable a través vuestro y que la Llama de Amor brote de vuestro cuerpo como un manantial de misericordia y envuelva a cada uno de mis hijos amados. Yo os pido y os ruego, seguid, os pido, seguid y haced llegar mi voz a cada rincón del mundo.

Amén.

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA

 

21/04/2015                                                   18:00 Horas

Dice Santa María:

Hijo mío, sabéis tú el dolor más grande que sufre vuestra Madre que es el silencio; sí, el silencio frente a las persecuciones, al hambre, al dolor y a las torturas que hoy muchos de mis hijos e hijas sufren y no siento que muchos levanten sus voces en la defensa de la vida y en la defensa de mi morada. Por ello, observo con inmenso dolor lo apartados que muchos de mis hijos se encuentran, y más aún muchos gobernantes que están sumergidos en el más inmenso silencio y aquellos que os encuentran frente a medios de comunicación en vuestro mundo que sólo saben atacar y hablar, muchos de ellos, cuando un Hijo Predilecto mío comete algo dentro de mi morada. Es allí que, como lobos hambrientos, salen a decir que la Iglesia Católica, Apostólica y Romana está perdida y está cometiendo atrocidades contra muchos de mis hijos. Sí, lo sé y acepto que hay entre mis hijos hombres que lo hacen, y os puedo asegurar que han de recibir todo el peso de la justicia, pero de la Justicia Divina, y también que tienen que dejar sus hábitos porque lo manchan con sus actos. Pero también sé que en todas las religiones ocurre lo mismo y nadie dice nada, sólo saben atacar a mis hijos. Por ello es el dolor. Hoy están llevando al dolor a miles de hijos que son totalmente torturados y a millones de niños por una libertad aún mayor que han colocado aquellos que injuriarán mi morada que son los abortos, o eso no es un pecado, o acaso no os dan cuenta que están quitando una vida y nadie habla, son muy pocas las voces que se escuchan en el mundo, son muy pocos mis hijos e hijas que hablan del inmenso mal que están haciendo; y como ello, hay miles de cosas, hijo mío, el abandono de venir hasta mi morada, el de abrazar sus Cruces, el de estar junto a mi amado Hijo JESÚS, el de volver a la oración, a la misericordia, a la justicia, al amor, a la paz y al encuentro entre todos para uniros en el rezo del Santo Rosario, o acaso no os podéis dar cuenta que estáis siendo llevados a un enfrentamiento entre hermanos donde perderéis muchas vidas y muchas almas se condenarán por los siglos de los siglos. Pero para muchos eso no está mal, para aquellos poderosos que piensan que todo está permitido con tal de vivir ellos en un mundo de placer y lujuria. Pero por cada uno de mis hijos que están matando, torturando, llevándolos al hambre, al frío y al dolor, os recuerdo que serán juzgados. Y también os digo a vosotros, mis Hijos Predilectos, cuidaos de lo que estáis haciendo y pensad que vosotros, si no volvéis al sendero, seréis doblemente juzgados, porque tenéis que cuidar de los rebaños y no dejaros perder en la inmensa oscuridad. Os pido que comencéis a hablar, a caminar y a llevar la Palabra a todo lugar. No temáis nunca, siempre estaremos a vuestro lado. Formad Cenáculos en todo lugar, invitad a vuestros hermanos y que todos participen de ellos, y dejad que a través vuestro, como instrumento nuestro que sois, hable el Espíritu Santo; él os guiará rumbo al Gran Encuentro con mi amado Hijo; y dejad que os unan las Milicia Celestiales con las fuerzas que tenéis que formar del amor, la misericordia, la esperanza y la paz para que reine en vuestro mundo mi amado CRISTO JESÚS. Cuidad de mi morada y seguid el sendero de mi Hijo. Prestad atención a cada palabra de mi amado Hijo Francisco y uníos todos en el rezo del SANTO ROSARIO para que la misericordia sea, junto al amor, la luz que ingrese en todos los corazones de mis amados hijos. Os recuerdo, haced crecer mi morada, luchad y haced que la voz de nosotros sea escuchada en cada lugar de vuestra nación y de todos los continentes.

Amén.

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA

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