Yo Vivo fuera del tiempo; lo que os he dado, es para todos los tiempos

26  Octubre 2015 Yo Vivo fuera del tiempo; lo que os he dado, es para todos los tiempos.
Rosario vespertino

 

Mensaje de Dios Padre a J. V.

 

 

Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Imaginad que estáis ya moribundos, que estoy Yo con vosotros, estáis ante Mi Presencia, y es cuando vosotros os dais cuenta de lo que es el don de la vida, empezáis a valorarlo, a veces demasiado tarde.

Hijitos Míos, os quiero hablar sobre el don de la vida. Poco lo apreciáis, Mis pequeños, se os ha dado el don de la vida, para venir a servirMe a la Tierra. El don de la vida, es un don maravilloso, que concedo a algunas almas.

 

Ciertamente, hay infinidad de ellas en el Reino de los Cielos que quisieran tener este Don, y los que estáis sobre la Tierra fuisteis escogidos para ello. Fuisteis escogidos entre millones y millones de almas y estáis en la Tierra, para diversas tareas.

 

Como os he dicho, así como en el cuerpo tenéis diferentes tipos de células, pero todas trabajan al unísono para mantener el cuerpo sano, también, cada uno de vosotros, cuando os he concedido el don de la vida, lleváis a cabo una misión específica para que, todos trabajando al unísono, podáis levantar este Mundo, y al Universo entero, de la maldad a donde os ha llevado satanás.

 

Os he dicho que la maldad existe por satanás y está, ciertamente, a vuestro alcance así como Mi Gracia está, también, a vuestro alcance. Vosotros tenéis el libre albedrio, tomar o dejar la maldad y, también, tomar o dejar, Mi Gracia.

 

La carne tiende al mal, vuestra alma, tiende hacia el bien, porque es una necesidad del alma alimentarse de Mi Amor. Es una eterna lucha en el hombre: la carne que os lleva, hacia las pasiones desordenadas y el Espíritu, Mi Espíritu Santo, que habita en vosotros, os lleva hacia la perfección; pero vosotros sois libres y vais escogiendo, no os dais completamente cuenta, de lo que es el valor de la Vida.

 

Vosotros hacéis de vuestra vida lo que queréis y, Yo, os doy todas las oportunidades necesarias para vuestra santificación pero, sobre todo, os he dicho que vinisteis a servirMe y para producir amor. Vosotros estáis para darMe Gloria, vosotros estáis para llevar a vuestros hermanos hacia el bien, después de que vosotros hayáis escogido el camino del bien, porque, no podéis dar, lo que no tenéis. Es una tarea muy bella, la que os he concedido, al daros el don de la vida.

 

Cuando vivís para el bien, Mis Bendiciones se derraman profusamente sobre vosotros y os llevo por caminos de bien, os protejo, os santifico, pero, si escogéis el camino del mal, donde vosotros Me atacáis y no queréis saber nada de Mí, quedáis a merced de satanás y vuestra vida se vuelve un desastre y, ciertamente, no solamente vuestra vida terrena, sino, también, vuestra vida eterna.

 

Vosotros, nunca estáis contentos con lo que tenéis, criticáis constantemente Mi Obra en vosotros, no aceptáis, de corazón, lo que Yo os concedo: Que si el día amaneció feo, lluvioso, o muy caluroso, empezando desde ahí, criticáis lo que Yo os voy dando; entended que todo lo que llegue a vuestra vida, siempre va a ser para un bien. Pero, ese es el problema en vosotros, no tratáis de encontrar el bien que Yo estoy tratando de daros, con lo que os sucede a diario.

 

Imaginad que estáis ya moribundos, que estoy Yo con vosotros, estáis ante Mi Presencia, y es cuando vosotros os dais cuenta de lo que es el don de la vida -empezáis a valorarlo, a veces demasiado tarde. Ahora, meditad por un momento, que Yo os dijera que si quisierais otro día más de vida, pero ese día, va a ser lluvioso, nublado, molesto, como siempre os han molestado y de lo que os habéis quejado siempre cuando están los días así, estoy seguro que ese día no lo veríais como antes lo veíais, ese día más, como es una Gracia muy grande, lo veréis bello, porque lo estaréis viendo de otra forma, es un día más de vida que os concedo, quizá, para que podáis poner, vuestro corazón, en paz Conmigo o con otras personas a las que quisierais pedirles perdón, ayudarlas; tantas cosas que tiene que dejar arregladas el alma, antes de venir a Mí, y, Yo, os estoy concediendo ese favor. Ese día, para vosotros, sería maravilloso, aunque estuviera lloviendo, o con mucho frio o demasiado caluroso, para vosotros sería maravilloso porque sería un día muy especial.

 

Ojalá entendierais esta lección, nunca sabéis cuando va a ser vuestro último día sobre la Tierra, y al siguiente día estaréis frente a Mí.

 

Tomad esto, Mis pequeños, como una lección de vida, aceptad lo que os llegue día a día, agradecedMe de corazón que tenéis vida y que podéis utilizar ese día o las horas de ese día, para hacer grandes cosas: Ayudar a tantos hermanos con vuestra oración, estar en paz Conmigo, que en cualquier momento, que Yo os quisiera mandar llamar, en ése día vosotros estuvierais felices de presentaros ante Mí, limpios de alma, de todo pecado grave y contentos de estar Conmigo.

 

Mucho todavía tenéis que aprender, Mis pequeños, y de agradecerMe, por el tiempo que Yo os concedo de vida en la Tierra para servirMe y servir a vuestros hermanos.

Gracias, Mis pequeños.

 

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Necesitáis, Mis pequeños, dejar que Mi Santo Espíritu, que habita en vosotros, os guie, os guie en la Verdad, en el Amor, os haga ver las necesidades espirituales de vuestros hermanos, no solamente a vuestro alrededor, sino en toda la Tierra.

Hijitos Míos, Mi Hijo vino para daros el Ejemplo que debéis seguir: La oración; de ella ya os he hablado, es poderosísima. ¿Qué hacia Mi Hijo? Se levantaba al nuevo día, agradeciéndoMe que Yo estuviera con Él, guiándoLe y poniéndoMe, en Mi Corazón, las obras que Él iba a hacer durante ese día.

 

Mis pequeños, primero es la Fe, la Fe en Mí, luego el amor que debéis poner en Mi Persona y el amor que debéis llevar a los vuestros. También se os ha dicho, que una Fe sin obras, es nula. La oración, es una obra, estáis moviendo Mi Corazón con vuestra oración, para que vuestros hermanos, reciban Mis Bendiciones.

 

Conocéis la vida de almas místicas que, quizás, no salieron de sus monasterios o conventos, pero hacían grandes obras y, os preguntáis ¿cómo?, y esto es a través de la oración, de la penitencia, ayuno, mortificaciones. Todo eso, Mis pequeños, llega a Mi Corazón y Yo, Me derramo en Bendiciones sobre las almas en general o, a veces, específicamente, por las que vosotros Me pidáis.

 

Hay otros que, también, actúan ante vuestros hermanos, ante vosotros, los veis haciendo el bien, y eso es lo que hacia Mi Hijo. Él llevaba, ciertamente, los dos tipos de oración, por decirlo así, el de la oración íntima y el de la actuación ante vosotros. Durante el día Lo veían todas las personas del pueblo, muchos, muchos miles Lo seguían y esto Lo hacía como una escuela de Evangelización. Lo veían actuar y Lo escuchaban predicar, desgraciadamente, muchos lo seguían solamente por conveniencia, como Él decía, “Me seguís, porque curo vuestras enfermedades y os doy de comer, pero vuestro corazón no cambia”, porque, ¿de qué os sirve a vosotros, escuchar Palabras Divinas, si vosotros no vais a cambiar? Necesitáis, Mis pequeños, dejar que Mi Santo Espíritu, que habita en vosotros, os guie, os guie en la Verdad, en el Amor, os haga ver las necesidades espirituales de vuestros hermanos, no solamente a vuestro alrededor, sino en toda la Tierra. Conocéis, a través de los medios de comunicación, más o menos, cómo se desarrolla la humanidad en otros lados y, digo más o menos, porque, ciertamente, hay mucha mentira a vuestro alrededor, mucha manipulación de los medios de comunicación y no os dicen, perfectamente, la verdad que existe. Por eso,  necesitáis, también, como os he dicho, el espíritu de Discernimiento, para que podáis eliminar lo que no sea verdad y podáis ver la verdad dentro de la mentira que se os está mostrando.

 

Mi Hijo, os enseñaba, durante el día, lo que debéis ser y, por la noche, se recogía a hablar Conmigo y ahí hacía su oración profunda, íntima, bella, que Yo quiero, también, tener con cada uno de vosotros, porque, es, a través de ella, con la que vosotros vais creciendo en amor, en Fe, en Sabiduría, para que podáis dar, al siguiente día, todo eso a vuestros hermanos, así, mientras más deis, más recibiréis.

 

Oración, oración vivida, oración que deja ejemplo y oración profunda, íntima, es lo que debéis hacer Mis pequeños, porque, cuando os he dicho ser otros Cristos -que esa es vuestra obligación, vuestra tarea, en estos Tiempos-, es vivir, lo que vivió Mi Hijo, enseñar, lo que enseñó Mi Hijo y vivir, Conmigo, íntimamente, lo que  Yo debo de vivir con vosotros, para que crezcáis, os perfeccionéis, os santifiquéis y, de esta forma, deis, el 50, el 80, el 100% y de esta forma Yo, también, os pueda pagar, cuando regreséis ante Mí, al Reino de los Cielos. Mientras más deis, más recibiréis.

Gracias, Mis pequeños.

 

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Yo, siempre voy cuidando a las almas, vosotros escogéis, el estar Conmigo o el estar contra Mí, es vuestra decisión y es libre vuestra decisión.

Hijitos Míos, tantas veces os he dicho que, todo lo que viene de Mí, es bueno. El don de la vida, viene de Mí, pero, no todos vosotros apreciáis este don. Como os expliqué, para algunos, el don de la vida es una bendición, cuando estáis Conmigo, cuando aceptáis los Mandamientos, cuando vivís de acuerdo a Mi Divina Voluntad y, así, es cuando os puedo llamar Mis hijos y vosotros Me podéis decir nuestro Padre.

 

Para otros, el don de la vida es hacerse de muchas cosas materiales, enriquecerse, aún aprovechándose de sus hermanos, no les importa, y así lo manifiestan algunos grupos, se viene a la Tierra a gozar, a llenarse de bienes, porque, para ellos, ése es el triunfo, tener muchos bienes y, ahí, estáis utilizando solamente vuestra parte intelectiva. Sois muy inteligentes ante los demás, sabéis cómo hacer dinero, cómo aprovecharos de vuestros hermanos, para que vosotros os podáis enriquecer a costa de ellos o sirviéndoles, ciertamente, pero aprovechándoos, de cualquier manera, de ellos. Vuestra inteligencia, está muy desarrollada, pero no hay sabiduría en vuestra vida, llegáis ante Mí y, ¿de qué os sirvió vuestra inteligencia?, ¿de que os sirvieron vuestros bienes?, esos no os van a dar la vida eterna, al contrario, muchas veces os darán la condenación eterna porque, vuestros bienes, no os llevaron a hacer el bien a los demás. Generalmente, esta gente es avara, cruel, mala, solamente se quieren enriquecer, quieren tener un nombre ante los demás, para que los señalen y les digan, ¡cuánto dinero tienen!, ¡qué importantes son!, solamente buscan los bienes y la vanagloria humana, pero no hubo Sabiduría, no hubo ayuda hacia los demás, en Caridad, que eso les podría haber dado el Reino de los Cielos, al compartir de lo que tenían y estos hermanos vuestros, las más de las veces, terminan condenados porque, así os lo dijo Mi Hijo, que “qué difícil iba a ser para un rico salvarse, porque, solamente están buscando los bienes del Mundo y no la Sabiduría Divina, que os va a dar el Bien Supremo, que es Mi Vida en vosotros y eternamente”.

 

Para otros, el don de la vida es una desgracia, no han sabido encontrarle el bien al don de la vida. Para ellos, todo es sufrimiento, porque nacieron pobres, nacieron siendo atacados, no les han dado paz, no les han explicado el porqué de su vida, porque sus mismos padres no les enseñaron los valores de vivir en Mí. Para estas personas, estos hermanos vuestros, vivir es una maldición, puro sufrimiento, según ellos; no han sabido sacarle provecho a su vida y no solamente maldicen su vida, sino Me maldicen a Mí, vuestro Dios y Creador.

 

Os he dicho que vosotros tenéis el libre albedrio, y podéis hacer de vuestra vida un éxito o un fracaso, pero si no os acercáis a Mí, no buscáis Consejo en Mí; que aunque no hayáis nacido en un medio bueno, en un medio positivo, que os lleve hacia Mí, ciertamente, a lo largo de vuestra existencia Yo os voy poniendo oportunidades para que Me conozcáis.

 

Nunca dejo Yo abandonada a un alma, como para que se pueda perder, sería injusto de Mi parte que Yo no le pusiera, en algún momento de su existencia, los medios necesarios para su salvación. Siempre voy a cuidar a todas las almas y siempre tomaré, en cuenta, sus dolores, su forma de vida, sus ofrecimientos, esto es importantísimo lo que entendáis, Mis pequeños. Si estáis en un medio bueno, en un medio en el cual vosotros tenéis de todo, vuestra obligación es ayudar al pobre, Mi Hijo os lo enseño.

 

Si estáis en un medio, en el cual todo es adverso a vuestra vida, también tenéis la obligación de buscar cómo crecer espiritualmente, porque, no os podréis comunicar Conmigo, si no estáis unidos a Mí, en una paz espiritual y, Yo, os vuelvo a repetir, nunca dejo abandonada a un alma, como para que se pueda perder eternamente; os amo a todos. Al daros el don de la vida, Yo os cuido en todo momento, el alma, es la que se aparta de Mí y hace su voluntad. Yo siempre os busco para que regreséis a Mí, os doy muchas oportunidades para que Me encontréis, os arrepintáis, si habéis llevado una mala vida o, por otro lado, si no Me conocéis, pero habéis sido exitosos, según el Mundo, también os pongo oportunidades para que os deis cuenta que lo que habéis amasado en fortuna, no os va a dar la vida eterna y permito, en algún momento de vuestra existencia, que Me encontréis, que os deis cuenta que lo que habéis amasado no os va a ayudar y os pongo la oportunidad de que crezcáis espiritualmente y os podáis salvar.

 

Yo, siempre voy cuidando a las almas, vosotros escogéis, el estar Conmigo o el estar contra Mí, es vuestra decisión y es libre vuestra decisión.

Gracias, Mis pequeños.

 

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Es una bendición muy grande, tener unos padres buenos, unos padres santos, unos padres sabios que, no solamente alimentaron el cuerpo, sino que, principalmente, alimentaron el alma, para que pudieran ayudar a esas almitas a llegar a Mí.

Hijitos Míos, la vida de la Gracia es como vuestro crecimiento humano. Vosotros nacéis a la vida, crecéis y vais tomando experiencia. Vais cambiando de etapas en vuestra vida, desde recién nacido, bebé, niño, adolescente, adulto, anciano, pero, si lo pasamos todo esto a la vida espiritual, tenéis un nacer, y empieza con el Bautismo.

 

El Bautismo, éste Sacramento os abre las puertas a Mi Gracia, desde ese momento empezáis a recibir infinidad de bendiciones de parte Mía. El Cielo entero empieza a cuidaros, vais creciendo y vais recibiendo, información Mía, con Mi Santo Espíritu dentro de vosotros. Aún a pesar de que sois bebés, estáis Conmigo, os voy alimentando. Así como vuestros padres os alimentan en vuestro cuerpo, Yo empiezo a alimentaros en vuestra alma. De bebés, pasáis a ser unos niños hermosos, os sigo alimentando espiritualmente, vuestros padres no solamente os van a alimentar, ya, en esta etapa en vuestro cuerpo, sino os empiezan a alimentar con el trato que os van dando, debe ser un trato bello, un trato amable. Recordad que los bebes, luego como niños, ya están dándose cuenta de lo que sucede a su alrededor, del trato que se les va dando, y eso queda marcado en su mente, en su ser, para siempre.

 

Es muy importante que entendáis, como padres, lo que debéis dar a vuestros hijos. Al alimentarlos de cuerpo, ciertamente, les estáis dando oportunidad para que su cuerpo, que es vehículo, esté sano y pueda llevar a su alma a misionar. Os lo he explicado antes: vosotros sois, por vuestra alma, no por vuestro cuerpo. Las virtudes, Dones y todas las bellezas espirituales, que tengáis en vuestro corazón, van a brotar a través de vuestros actos, se os conocerá, no solo por vuestro exterior, sino también, por los actos que broten de vosotros.

 

Cuando se habla de un gran hombre, o de una gran mujer en la historia pasada, se habla de sus actos, no si eran bonitos o feos, altos, flacos, gordos, se habla de cómo fuisteis, qué estela dejaron, qué valores dejaron para los demás para que se les conociera y para que sirvieran de ejemplo, para un crecimiento espiritual y para que, al tomarlo vuestra persona, con vuestro ejemplo, con lo que lleváis en vuestro corazón, también dejarais, un ejemplo de vida, para que llegarais a ser tan buenos o mejores que estos hermanos vuestros os dieron como ejemplo y que les valió el ser alguien muy especial ante Mis Ojos y ante vosotros.

 

Por eso, es tan importante en que los padres vayan dejando en los hijos, no solamente esa vida del cuerpo con el alimento del Mundo y digo del Mundo: lo que son los alimentos que mantienen sano vuestro cuerpo, sino debéis dar, también, vida espiritual, para que esa vida espiritual, deje vida a otros hermanos vuestros.

 

Es tan importante el ejemplo, Mis pequeños, y, por eso, permití que Mi Hijo, Jesucristo, bajara a la Tierra, para que Lo vierais, para que convivierais con Él, para que os dierais cuenta, lo que un Dios-Hombre os iba a dar, y cómo debíais vosotros seguirle, para ser también, vosotros, grandes ante Mis Ojos. Esa es la vida de los Santos, el que trataron de ser como Mi Hijo, a eso estáis llamados todos vosotros, y todo empieza desde la familia, desde el ejemplo que dan los padres a los hijos, desde que son pequeños bebés.

 

Es una bendición muy grande, tener unos padres buenos, unos padres santos, unos padres sabios que, no solamente alimentaron el cuerpo, sino que, principalmente, alimentaron el alma, para que pudieran ayudar a esas almitas a llegar a Mí, pero, sobre todo, a dar ejemplo, para que otras, también, pudieran llegar a Mi.

Gracias, Mis pequeños.

 

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Conozco al hombre, conozco lo que afectó, en vosotros, el Pecado Original, eso es para todos, y los Mandamientos cubren todas esas posibilidades en las que vosotros pecáis, si los respetáis, salvareis vuestra alma, si no los queréis respetar, difícilmente os salvareis.

Hijitos Míos, al haber sido afectados por el Pecado Original esto os marcó para siempre. Mis pequeños, como os he dicho, os creé, porque os amo, os di el don de la vida, porque os amo y para daros la oportunidad de compartir Conmigo el éxito de la Redención, porque es un éxito, es un logro Divino, contra los ataques de satanás.

 

Satanás llevo a vuestros Primeros Padres a destruir lo que Yo os había dado, lo que todos vosotros ibais a vivir, Bendiciones eternas. En su envidia él, en cierta forma, evitó esto y ahora tenéis que sufrir para lograrlo, cuando, antes, gratuitamente teníais todas Mis Bendiciones, no teníais que trabajar, prácticamente, por ellas. Eran felices vuestros Primeros Padres, el Amor, lo hacia todo, por eso, os he dicho, no tenían que trabajar para lograrlo, ellos amaban, Me amaban con todo su ser y el Amor les proveía más Bendiciones por parte Mía.

 

Ahora, ciertamente, seguís recibiendo Mis Bendiciones gratuitamente, pero tenéis que luchar contra vosotros mismos, porque, el pecado, no solamente está a vuestro alrededor, está en vosotros mismos. Vosotros sois libres de escoger entre el Bien y el mal, satanás hizo su parte, estáis viviendo en sus terrenos y os pone infinidad de tentaciones. Vuestra carne tiende hacia el mal, pero, Yo, también, os pongo infinidad de situaciones con las cuales podéis vivir en el Bien.

 

Buscáis por diferentes caminos, a lo largo de vuestra existencia. En ellos, mientras los recorréis, hay Bien y hay mal, satanás, sembró el mal, está en vosotros rechazarlo o hacerlo vida en vosotros y Yo, también, he sembrado el Bien, lo tenéis también a vuestro alrededor, Mi Hijo os lo mostró viviéndolo, viviendo las Enseñanzas del Cielo y vosotros escogéis, sois libres. Queréis vivir en el mal, por consiguiente, os apartáis de Mis Bendiciones y, esto entendedlo muy bien, Mis pequeños, porque es promesa Mía y fue Promesa que Yo hice al pueblo judío, si vosotros respetáis los Mandamientos, Mis Bendiciones caerán sobre vosotros y sobre los vuestros, pero, si Me dais la espalda, no os irá bien, tendréis maldad a vuestro alrededor, seréis atacados y sufriréis.

 

Fue Mi Promesa, sigue siendo Mi Promesa, si estáis Conmigo, recibiereis Mis Bendiciones, os cuidaré, os protegeré del enemigo, del enemigo malo y de aquellos que están con el enemigo malo.

 

El hombre, durante su vida, mientras tenéis el don de la vida, pasáis por diferentes etapas, diferentes situaciones, diferentes tipos de peligros pero, también, tenéis éxitos espirituales, tenéis amor a vuestro alrededor; no todo es malo en la vida del hombre. Si vosotros, con Sabiduría Santa, sabéis sacarle provecho a los momentos difíciles y aún malos de vuestra vida, viviréis mejor. El optimismo, la alegría siempre debe estar en vosotros, ¿cómo podéis estar tristes, cuando tenéis el don de la vida que os he concedido?, y os vuelvo a repetir, os he concedido el don de la vida para servirMe, para gozar Conmigo Mis Bendiciones, para ayudarMe en la Redención del género humano, para transmitir Mi Amor a vuestros hermanos, para dar Vida a los que están muertos en vida, o sea muertos por el pecado.

 

Tantas cosas bellas que podéis ver a lo largo de vuestra existencia, si las buscáis; pero si estáis encerrados solamente en ver lo malo y no queréis buscar lo bueno, vuestra vida va a ser de dolor, de tristeza, maldeciréis a los que os rodean y, también, lo haréis contra Mí, que no Me lo merezco, porque, de Mí, solamente tenéis Bondad, tenéis Amor, pero en vuestra desesperación, de que creéis que sufrís, porque os di el don de la vida y no habéis buscado lo bueno, Me echáis la culpa de vuestra maldad que, además, como le dije al pueblo judío, si no estáis respetando los Mandamientos que Yo os pedí que llevarais a cabo, vuestra vida será difícil.

 

Ciertamente, satanás ha tratado de atacar esta promesa Mía, haciéndole creer a la gente que son Mandamientos o Mandatos obsoletos y, eso, es una mentira, Mis pequeños. Yo Vivo fuera del tiempo, vosotros estáis en el tiempo, lo que os he dado, abarca todos los tiempos en que el hombre vivirá, así que, lo que os he dado, es para todos los tiempos y, porque conozco al hombre, conozco lo que afectó, en vosotros, el Pecado Original, eso es para todos, y los Mandamientos cubren todas esas posibilidades en las que vosotros pecáis, si los respetáis, salvareis vuestra alma, si no los queréis respetar, difícilmente os salvareis.

 

Estad Conmigo y asegurareis vuestro triunfo humano y espiritual, si estáis en contra Mía, sabéis, de antemano, cuál va a ser vuestro futuro eterno.

Gracias, Mis pequeños.

 

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