el mundo se mueve a través de la dejadez , del abandono, del poco interés por el dolor

30/03/2016                                                   11:12 Horas

Dice Santa María:

Hijo mío, en todos estos años tú sabéis de cada uno de los llamados que a través vuestro y de vuestros hermanos he enviado a mis hijos en todos los rincones del mundo llamándolos a la unidad, a que os escuchéis unos a otros, a que reflexionéis, a que caminéis unidos todos los hermanos a través del amor y de esa forma pudierais construir una paz que cada día se debilitaba; y cuántas veces he llamado a los gobernantes de todos los continentes y a los reyes, os he suplicado cada día que iba transcurriendo y con inmenso dolor sentía en mi Corazón que la paz se iba ultrajando; pero os seguí pidiendo y diciendo que os hicierais comprender a aquellos que piensan que son poderosos, y no cesé un sólo instante en mi pedido, lo llevé adelante en todo momento y cada día que transcurría fueron más y más mis pedidos, con más fuerza e intensidad, colocando cada una de mis palabras que brotaban desde lo más profundo de mi Corazón que se encontraba lleno de dolor de Madre de todos vosotros, colocando en cada palabra toda la fuerza, en cada uno de mis pedidos de unidad con vuestros pueblos. Hemos llamado a prestar atención y a cuidar de vuestro mundo, de vuestras tierras, e hicieron todo lo contrario los gobernantes, tantos los de toda Europa y Latinoamérica cada día fueron sometiendo a la Tierra, a la Madre Naturaleza, y fueron llevando a sus pueblos a la máxima pobreza, a la desesperación, a la pérdida de trabajo, y trataron y tratan por todos los medios de prostituir a un mundo que se encuentra enceguecido a través de la astucia del ángel desterrado que os fue guiando a través de la mentira y de falsas promesas y os prometió lo que muchos desean con todas sus fuerzas, que es el poder, y por ello os encuentran trabajando y arrodillados frente al ángel desterrado, sólo por poder y obtener todo lo que desean sin interesaros para nada sus propias familias; os apartan de todo sólo por obtener una posición acomodada, como vosotros llamáis en vuestros lenguajes. Como ellos actuaron, igualmente ha pasado con muchos de mis Hijos Predilectos, que en vez de poneros junto a sus Rebaños, os equivocaron el sendero y marcharon rumbo a un camino de privilegio y de bienestar; no son todos, pero sí son más los que os alejaron y os confundieron que aquellos que hoy están dando su vida por mi amada Iglesia; pero no sólo en mi Iglesia, sino los líderes de todas las religiones, y religiones que fueron saliendo últimamente a borbotones y nadie sabe cómo nacen y pueden conquistar con mentiras y engaños a miles de mis hijos llevándolos rumbo a las lenguas de fuego y el pecado. Hoy, el mundo se mueve a través de la dejadez , del abandono, del poco interés por el dolor que transitan sus hermanos, hasta se perdió lo más sagrado que es la familia, hoy casi no hay mesas familiares, hoy los padres pelean con sus hijos e hijas y los abuelos molestan, los niños y jóvenes son atraídos por la droga y el alcohol y el llanto se encuentra en los ojos de millones de madres que no tienen contención y no pueden comprender qué sucede en un mundo que se encuentra totalmente en llamas. Muchos piensan que este es el mundo que tienen que vivir; yo os diría, ese es el mundo que se ha perdido, que se sumerge cada día más y más en el inmenso abismo de oscuridad y dolor; hoy nadie tiende sus manos para ayudar a su hermano enfermo o a aquel que no tiene comida ni nada qué beber, hoy se ha perdido totalmente el amor y la misericordia, y viven solamente, muchos, para obtener más y más acosta de sus propios hermanos; las calles se transforman en una jungla totalmente salvaje, donde ya se tiene miedo a caminar, donde mis hijos os encuentran en un total abandono por aquellos que os tienen que cuidar y por aquellos que os tienen que guiar; está todo descompuesto, es todo tinieblas y dolor, tras las sonrisas hay dolor, llanto y soledad.

Sé que muchos de vosotros, amados hijos, os preguntaréis cuando mi hijo os envíe lo que os digo que una Madre no os puede hablar así; y yo os pregunto a aquellos que lo penséis, porque vosotros no sienten el dolor de vuestro Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, vosotros no podéis sentir el inmenso dolor que siente mi Corazón de Madre y el llanto continuo porque os veo que os vais perdiendo cada día más y más entre las lenguas de fuego y las tinieblas de un mundo que no os deja vivir una vida pura, que no camináis por el sendero del verdadero amor, el amor que vuestro Padre os entregó a cada uno de vosotros al nacer. Por ello, con el dolor más intenso desde mi Inmaculado Corazón, os hablo y os quiero decir, despertad, amados hijos, quitaos las vendas de vuestros ojos y volved al sendero; tomad en vuestras manos el Libro de la Verdad y la Vida, meditad cada una de sus palabras; volved a la oración, consagraos al INMACULADO CORAZÓN DE MI HIJO y unid vuestras manos para rezar EL SANTO ROSARIO; dadle de comer al hambriento y de tomar al sediento, escuchad a aquel que necesita una palabra de aliento y de amor; volved al camino y al sendero de la paz, volved a mi Iglesia. Y vosotros, amados Hijos Predilectos, poneos al frente de vuestros Rebaños y habladles, salid y llevad junto a vuestros hermanos una profunda Evangelización, sembrad sobre la tierra toda la semilla del amor, de la paz, de la misericordia y de la justicia; sed humildes y demostrad al mundo que desde la pequeñez podéis guiar con el amor más inmenso y las palabras más sencillas a todos los pueblos y naciones, a un mundo nuevo basado en los Santos Evangelios. Sólo tenéis que volver a comenzar antes que la inmensa oscuridad caiga sobre pueblos y naciones, antes que todo esté perdido. Yo, como MADRE DE LA IGLESIA Y DE TODOS VOSOTROS, os ruego y os pido que deis comienzo a esta labor; os pido la unidad de todos y que dejéis de lado toda ambición de poder para comenzar a ser verdaderos Apóstoles de la Palabra, Mensajeros del Amor más puro que mi amado Hijo os dejó. Sed verdaderos Pastores y pastoread vuestras ovejas por campos fértiles, enseñadles que estáis unidos desde la humildad, el amor y la paz. Yo, amados hijos, quiero ver a mi amada Iglesia Santa en vuestro mundo como lo es en el Reino de los Cielos, quiero veros felices y quiero veros caminar unidos rumbo al encuentro con CRISTO JESÚS. Yo estaré siempre a vuestro lado. Ahora el tiempo se termina y en vuestras manos ha quedado todo, el final de los tiempos o una nueva vida, una vida llena de armonía, paz, amor, esperanza y fe.

Os amo, queridos hijos míos, os amo.

Amén.

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA

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