LUZ Y EL AMOR QUE EMANAN NUESTROS INMACULADOS CORAZONES

30/03/2016                                                   04:08 Horas

Dice Santa María:

Hijo, os pido en este día y en este comienzo de la unidad y del amor que a partir de estos días que han de transcurrir llevéis por todo lugar que caminéis y donde se lleven adelante los Cenáculos la Palabra tocando el corazón de cada uno de vuestros hermanos y hermanas, mis amados hijos, y de todos aquellos que lleguen hasta ti como el instrumento de nuestro amor para sanar sus enfermedades de cuerpo y de alma. Os ruego que en todo momento jamás dejéis de cuidar a cada uno de vuestros hermanos, de tenderos la mano, de caminar a su lado y de estar presente en nombre de mi amada Iglesia y de nosotros derramando sobre cada uno de ellos toda LA LUZ Y EL AMOR QUE EMANAN NUESTROS INMACULADOS CORAZONES. Id siempre a su encuentro y nunca dejéis de escucharos y guiaros por el sendero de la luz, del amor y de la paz; también guiadlos y decidles en mi nombre y de mi amado Hijo que jamás tú, ni ellos, tenéis que abandonar ni descuidar la oración, porque a través de ella y del Santo Rosario podréis salvar las almas de muchos de vuestros hermanos que os encuentran apartados totalmente de mi morada.

Os recuerdo, hijo mío, para que os digáis a todos vuestros hermanos que la guerra espiritual ya comenzó. Por ello, os pido que os guiéis al encuentro del Gran Rebaño y haced que reciban el Cuerpo y la Sangre de mi amado Hijo, que os confiesen y de esa forma limpien de todo pecado sus corazones y sus almas y vivan en total armonía y paz en vuestro mundo y os preparen para la Vida Eterna. Tenéis todos, sí, hijo, todos que estar preparados para que permanezcáis revestidos del Poder de Dios y de esa forma podréis repeler todos los ataques de mi adversario y sus huestes del mal. Por ello, hoy os llamo a la unidad total de todos vosotros, al encuentro con la oración, y os pido que hagáis penitencia y que no dejéis un sólo día de venir a mi morada y estar presente y ser parte de cada Celebración. Os llamo a la unidad de todas las religiones, de todos los pueblos, y que forméis una sola nación basada en la Palabra, el Evangelio y el Amor de CRISTO JESÚS.

Hijo, decidles a vuestros hermanos que todos aquellos que cumplen con los Preceptos y están unidos en continua oración a mí y a mi amado Hijo y os unen a través de ella a los Ejércitos Celestiales y forman de esa forma parte de la Milicia Terrenal, deben recibir diariamente el alimento espiritual o hacer la comunión espiritual cuando no puedan recibir el Cuerpo y la Sangre de mi Hijo, y esto sería en casos muy especiales. Todo mi ejército aquí en la Tierra de la Eucaristía tiene que estar en comunión con el Espíritu de Dios que es el dador de vida y el consejero maravilloso que os guiará junto a mi amado Hijo, y yo, vuestra Madre, os guiaré de la mano para llevaros junto a Él y a vuestro amado Padre.

Dice Cristo Jesús:

Hermano Mío, junto a Mi amada Madre Yo os quiero pedir en total unidad con ella que nos permitáis guiaros a la Victoria Final. Hijos Míos, muy pronto se levantarán en rebeldía algunos de Mis purpurados y su rebeldía y soberbia será porque os apartaron del sendero de la luz y escucharon al ángel desterrado con promesas falsas y os está guiando por un sendero de mentira y falsedad para que de esa forma descuiden a todo el Rebaño que amo. Ellos han de ser los culpables y han de traer el cisma a Mi amada Iglesia. Con inmenso dolor os diré que ellos serán los que me han de traicionar, y lo harán como Judas, y, por su culpa, Mi amado Francisco, vuestro Papa, y al que debéis seguir y escuchar en todo momento, hijos Míos, deberá huir de Roma y establecerá su sede en otras tierras, en las tierras bendecidas por Mi amado Padre, en Latinoamérica, una tierra llena de luz y que os cubrirá a todos los que lleguen hasta ella bajo el Manto Azul de Mi amada Madre, dándoles protección y amor. Pero todos los que queden en otras tierras han de sufrir a partir de ese mismo instante porque ha de comenzar, entonces, la abominación y el hijo de la perdición se sentará en la Silla de Pedro, y desde ese mismo momento veréis que Mi amada Iglesia estará dividida por un tiempo, tiempo en el cual separaré el trigo de la cizaña. Llegarán, amados hijos Míos, muchos días de crisis en Mi Iglesia y de crisis mundial que se aproximan, os aseguro. Por ello, os pido que estéis preparados, y en medio de esta Tribulación Mi Padre os enviará el Aviso, su pequeño Juicio que os despertará y mostrará la verdad para que toméis conciencia de la existencia de DIOS y la Eternidad, y así, al regresar a este mundo, luchéis por alcanzar vuestra salvación. Después del Aviso y el Milagro comenzará la batalla final entre los hijos de la luz y los hijos de la oscuridad. Por ello, os llamo a que os preparéis para que nunca abandonéis la oración ni el rezo; y tened en todo momento un Rosario en vuestras manos, hijos Míos, porque fenómenos celestiales se vienen intensificando; mis hijos fieles saben que son señales del Cielo, más los incrédulos y hombres de poca fe dirán que sólo son fenómenos atmosféricos.

Por ello, hoy, junto a Mi Madre, hijo, os venimos a pedir para que tú llevéis a vuestros hermanos nuestras palabras donde os digo y os convoco a todos, porque tenéis que comprender que todo está planeado por los reyes de este mundo para desestabilizar en cadena la paz mundial, y falta muy poco para que esto suceda.

Hijos Míos, se está acercando el tiempo en que ya no estaré más con vosotros en el silencio de cada Sagrario. Todo tiene que cumplirse como está escrito. Pero no temáis, por un corto tiempo todavía estaré con vosotros, más en otro tiempo ya no estaré; pero nos volveremos a ver en Mis Nuevos Cielos y en Mi Nueva Tierra, donde vuestro gozo ya nadie os lo quitará. Mi Paz os dejo, Mi Paz os doy. Por ello, os convoco al arrepentimiento y a la conversión total para gozar de una nueva vida en armonía, paz, misericordia, justicia y amor entre todos vosotros unidos a nuestros Inmaculados Corazones.

Os amamos. Recordad siempre lo que os digo, volved a nuestra morada, volved a nuestros brazos y luchad por un mundo de unidad y paz.

Amén.

CRISTO JESÚS Y SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA

 

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