para ver si esta humanidad atiende a nuestros llamados a la conversión

31/03/2016                                                   11:58 Horas

Dice Cristo Jesús:

Hijo, continuamente estáis recibiendo en estos últimos tiempos Mis palabras, Mis pedidos, para que os llevéis a todos vuestros hermanos del mundo, para que puedan comprender y entender que me estoy manifestando de diferentes maneras junto con Mi Madre para ver si esta humanidad atiende a nuestros llamados a la conversión y os arrepienten antes que venga el día grande y terrible del Padre. Os ruego desde Mi Inmaculado Corazón que comprendáis todos, y eso sé que lo podéis llevar adelante junto a vuestros hermanos haciendo una inmensa Evangelización a través de todo el mundo, es lo que necesitamos, amado hijo, es lo que vuestros hermanos y hermanas necesitan oír, escuchar la Palabra y que os acerquen y acompañen a todos aquellos que están pasando por vuestro mundo momentos de terrible dolor, soledad, hambre y sed, pero una sed muy profunda de que os hablen y que os digáis toda la verdad del amor de nuestros Inmaculados Corazones. El mundo se encuentra perdido porque hoy también muchos de Mis Discípulos no están cumpliendo con los votos que dieron y también fueron tentados por el ángel desterrado y permitieron que ingresen en ellos y están abandonando el Gran Rebaño. Por ello, os llamo a vosotros a que salgáis, y a través de los Cenáculos volváis a reunir a las ovejas perdidas; y lo esencial es salvar sus almas, no permitáis que el ángel desterrado, junto a sus seguidores, puedan arrebatárselas. Nosotros os amamos y el sufrimiento cada día crece más y más, hijo Mío. Hoy el Cielo aguarda una tensa calma que os llama y os invita a cada uno de vosotros a una profunda reflexión. Veréis que muy pronto todos los elementos se conmocionarán y toda la Creación y sus criaturas sentirán el paso de la Justicia Divina. Veréis, hijo Mío, cómo naciones enteras por su rebeldía y rechazo a la Misericordia Divina han de desaparecer, veréis todos cómo hasta la última letra de Mi Palabra se ha de cumplir; todo lo oculto, hijo, ha de salir muy pronto a la luz y la verdad resplandecerá sobre toda la Tierra. Recordad siempre lo que os digo porque Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, Yo soy la Luz del Mundo y tú sabéis y os pido y os ruego que hagáis comprender a vuestros hermanos que todos aquellos hijos e hijas que me sigan no andarán en tinieblas, sino todo lo contrario, porque ellos tendrán la luz de la vida (Juan 8. 12).

Hijo, os pido que aprovechéis estos posteriores días para que me hagáis compañía; os necesito que estéis a Mi lado, que os quedéis junto a Mí porque en verdad os digo que por un tiempo ya no estaré con vosotros, más en otro tiempo me volveréis a ver en la Tierra Prometida, la tierra que lleva el nombre de mujer, la tierra bendecida por Mi Padre, la tierra celestial. Allí, hijo Mío, os espero y espero que acompañéis al Rebaño, junto a Mis Hijos Predilectos, Yo os prometo que os estaré esperando y extenderé Mi mano hacia vosotros para recibiros junto a Mi Inmaculado Corazón, y ya estaré con vosotros y entre vosotros hasta la consumación de los tiempos.

Os pido, hijo Mío, que asistáis lo más que podáis al Santo Sacrificio para que cenéis conmigo, y os pido que hagáis extensiva a vuestra familia todas las Santas Comuniones que recibáis para que vuestros familiares espiritualmente permanezcan también en Mi protección. Hijo, hoy, como muchas veces os he dicho no sólo Yo, sino también Mi amada Madre, que me entreguéis a vuestros familiares rebeldes y a vuestros enemigos en el momento sublime de la Consagración, y Yo, vuestro Maestro, iré sanando los corazones rebeldes y quebrantando con el poder de Mi Santo Espíritu toda fuerza del mal; pero también os pido que siempre y en todo momento que oréis por vuestros enemigos, haced ayuno y penitencia por ellos, y Mi Padre, que os escucha en el silencio, librará a estas almas del poder de las tinieblas. Hijo Mío, también pedidle a Mi Madre, a Mis Ángeles y a Mis almas bienaventuradas que intercedan con vosotros ante Mi Padre por la salvación de los pecadores en vuestra familia y el mundo entero.

Hijo, el dolor es muy fuerte y muy potente en Mi Corazón al ver a muchos de Mis amados hijos cómo os atacan los unos a los otros, y quiero que os digáis que me duele y entristece veros divididos. Si ellos dicen ser de Mi Rebaño, entonces Yo os pregunto, por qué no os comportan como hermanos que realmente son y dejan de juzgar, y no serán juzgados, porque con el juicio que juzguen, serán juzgados, y con la medida que midan, serán medidos. Decidles que Yo os pido a cada uno de ellos que no me azoten con el látigo de su lengua, porque bien sabéis que en vuestro prójimo estoy Yo, y acordaos de lo que dice Mi Palabra, uno sólo es el legislador y juez, el cual puede salvar y perder, pero tú, quién eres para juzgar a vuestro prójimo. Hijo Mío, decidles que tengan siempre presente lo que os digo antes de sentiros jueces supremos y llevar al castigo y al dolor a sus hermanos. Y también os pido que os digáis a cada uno de ellos que quiero que os pidan a Mi Padre que os dé el discernimiento, y decidles que os acerquen a Mi Sagrario en ayuno y oración, y Mi Padre os enviará su Espíritu que os mostrará la verdad.

Hijos Míos, no levantéis juicios contra vuestros hermanos que os han dejado llevar por sentimientos y razonamientos meramente mundanos. No os olvidéis nunca, hijos Míos, que el espíritu está pronto, pero la carne es débil, hijos; si vosotros que sois malos sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto más vuestro Padre Celestial dará cosas buenas a quien se las pida. Por ello, os ruego que nunca calumniéis ni juzguéis a vuestros hermanos; id y aprended lo que significa Misericordia.

Hijo, no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. Por ello, hoy os pido que llevéis Mis palabras para que comprendan y os den cuenta que tienen que dejar de estar atacándose los unos a los otros, porque esto no viene de vuestro Padre, de Mi amado Padre.

Por ello, ay de vosotros los que juzgáis, señaláis, difamáis, condenáis y maltratáis a vuestros hermanos y a Mis ungidos, porque entonces os aseguro que si no os arrepienten de corazón, muy pronto recibiréis vuestra paga. Por ello, os digo que os comportéis como el publicano en el templo, humildes y sencillos de corazón para que podáis ser justificados por Mi Padre.

Hermanos Míos, Mi Paz os dejo, Mi Paz os doy. Arrepentíos y convertíos, porque el REINO DE DIOS está cerca, os aseguro.

Decidles a vuestros hermanos, decidle al mundo porque Yo soy vuestro JESÚS SACRAMENTADO, el Amado que no es Amado.

Hijo, llevad adelante el más grande movimiento de todos los tiempos, llamad a todos vuestros hermanos a la unidad y a la consagración de sus naciones, pueblos y vidas a MI INMACULADO CORAZÓN Y AL INMACULADO CORAZÓN DE MI MADRE, y comenzad a caminar por una tierra fértil y unidos en la paz y el amor.

Os amo.

Amén.

CRISTO JESÚS

 

31/03/2016                                                   09:58 Horas

Dice Cristo Jesús:

Hijo Mío, muchas veces os he preguntado por qué hay tanta negación en muchos de vuestros hermanos, por qué no quieren ver lo que está enfrente de sus propios ojos, acaso es el inmenso temor que sienten al ver todo lo malo que han cometido en estos tiempos que no quieren recordar ni saber el mal que llevaron adelante. Nadie, hijo Mío, pero nadie en vuestro mundo puede escapar a los ojos de nosotros, nadie puede cometer nada que nosotros no veamos. Cuántas veces a través de Mi Madre y vuestra Madre y a través vuestro os hemos hablado y os pedimos que comunicarais a vuestros hermanos del mundo lo que sucedería si no estáis atentos; cuántos momentos os dijimos que no abandonarais el sendero de la luz, que no os marcharais de Mi Iglesia, que os unierais todos para que el momento en que el ángel desterrado comenzara a avanzar sobre cada uno de vosotros estuvierais fortalecidos en la Fe y nada podría sucederos. Pero, hijo Mío, no escucharon, no quisieron oír, ni siquiera meditaron las palabras, pensaron que lo que estaba escrito nunca sucedería, que todo era una inmensa mentira, un invento como dicen en vuestro mundo cuando no quieren creer lo que se os está diciendo, y en otras oportunidades os rieron e injuriaron diciendo que no estaban sanos de mente o que era una mentira; y lo más triste es que muchos de Mis Hijos Predilectos, aquellos que tienen que estar frente a los Rebaños, callaron, y muchos, también, os hicieron eco para ir contra vosotros, los hijos e hijas que hemos elegido en el mundo para llevar nuestras palabras. Hoy ya lo que venimos diciéndoles desde hace muchos años, que os hemos advertido que iba a ocurrir y que muchos os rieron, con inmenso dolor os tengo que decir que muchos ya lo están viviendo, porque lamentablemente hoy ya se encuentra a las puertas del mundo y comenzaron los acontecimientos que traerán dolor y llanto en muchas naciones de Europa. Hijos, comprended que los tentáculos del Islam os están multiplicando y cada día, con inmensas mentiras, están llevando más y más jóvenes a su cultura y su doctrina que las están utilizando totalmente para invadir a Europa, y de esa forma y como estaba escrito se cumple lo que está profetizado sobre la invasión del Islamismo, trayendo sobre muchos países y sobre todos Mis hijos un inmenso caos, y junto a él, la división a aquellas naciones que me han dado la espalda y jamás quisieron escuchar pensando que todo ello era una simple equivocación, o peor, una mentira que hoy está frente a sus ojos desafiantes. Lo que nunca pensaron y jamás quisieron creer muchos de Mis hijos, hoy, lamentablemente, la guerra santa se está extendiendo cada día más sin dar ninguna tregua, sin deteneros un sólo minuto, y están llenos de odios y rencores los que os encuentran al frente de ella tratando de hacer creer a Mis hijos que esa guerra la pidió DIOS. No puedo comprender cómo pueden pensar y creer lo que os dicen, si todos saben que DIOS es la fuente inagotable del amor, qué padre enviaría a sus hijos a mataros entre hermanos; qué os sucede, cuando tenían la verdad que nuestros mensajeros os decían os burlaban y cayeron en el abismo más inmenso del mundo y creyeron semejante mentira, una mentira alimentada por aquellos que sólo quieren obtener el poder sin importaros nada de los pueblos y naciones, y muy pronto, mucho más pronto de lo que muchos piensan, ha de llegar el momento en que el ejército de la bandera negra, que le sirve a mi adversario, haga correr ríos de sangre de Mis hijos e hijas por el Viejo Continente, y es ahí cuando lamentablemente, hijos Mío, toda Europa caerá nuevamente en manos de los nuevos conquistadores que han de ser los hijos del Islam, y a partir de ese instante ha de ser el momento que impondrán su cultura y su religión a como dé lugar, destruyendo todo a su paso, masacrando niños, jóvenes, mujeres y ancianos, sin importaros nada, sólo por el fanatismo y por imponer un orden que proviene sólo de un hombre que se piensa que es un Dios. Por ello, hoy os vengo a decir que ha llegado el tiempo donde ellos querrán imponer el reinado del Anticristo, y para ello, todos los ejércitos fundamentalistas os servirán y toda Europa y sus países serán los que sufrirán y serán sometidos a las más grandes vejaciones, y en ese tiempo desplazarán las banderas mayormente del dominio y el rigor del gobierno del ser de iniquidad.

Queridos hijos Míos, tenéis que comprender y entender que ya la guerra santa que se ha desatado, aunque muchos países os unan ya ha comenzado a extenderos a otras naciones y desencadenará, y os lo digo con inmenso dolor, la Tercera Guerra Mundial. Pobre de Mi Israel porque sufrirá y se lamentará. Veréis a Jerusalén que nuevamente será destrozada y las hijas de Sión serán mancilladas, hijos Míos, y los ejércitos de Gog y Magog ya están listos para dar comienzo al Gran Armagedón. Aunque no lo queráis creer, hijos, la chispa ya está encendida y los reyes ocultos que todo lo planean en la clandestinidad ya aprobaron en sus reuniones secretas dar comienzo a la Gran Tribulación mientras que vosotros os encontráis perdidos por no escuchar, por no prestar atención, por no creer en lo que veníamos diciéndoles y advirtiéndolos. Os queda a partir de este instante, amados hijos Míos, estar todos más unidos que nunca, y os llamo a que os toméis de Mi mano, que escuchéis la voz de Mi Madre, de Mi amada Iglesia, que allí estaréis escuchando Mi voz, y comencéis a seguirme, porque tenéis que comprender que los lobos os aproximan, si prestáis atención podréis oír sus aullidos, vienen a traer a vuestros pueblos y naciones la desolación, el caos y la muerte. Por ello, os pido y os llamo a la unidad y que vengáis vosotras, ovejas Mías, y caminéis todas unidas, que ni una sola se disperse del Rebaño. Os estoy llamando a través de Mis enviados, escuchadlos porque es Mi voz que os llama para que os recojáis. Hijos, tenéis que saber que la noche está llegando, y con ella, el tiempo de los lobos. Por ello, os pido que seáis prudentes, ovejas Mías, y no descubráis vuestro corazón a cualquiera; no dejéis que os coja la noche para que no tengáis de qué lamentaros. Para ello, tenéis que recogeros temprano en vuestros rediles y alimentaros siempre, os ruego, de Mi Palabra para que no seáis ninguno de vosotros engañados. Os recuerdo y os reitero que os estoy esperando en Mi Redil Eterno, Mis brazos os encuentran extendidos a vosotros para cobijaros junto a Mi pecho. Os diré, amados hijos Míos, que ya falta poco para que nos veamos. Permitidme, hijos, poder llevaros a los verdes prados y a las frescas aguas, donde calmaréis vuestra hambre y saciaréis vuestra sed. Hijos, os espero, no tardéis, Mis brazos están abiertos para daros Mi bienvenida, Mi Amor y Vida en abundancia; no debéis temer y no debéis dejar nunca abandonada vuestra Fe, vuestra Esperanza y vuestro Amor; Mi Madre y Yo estamos a vuestro lado, os acompañaremos y estaremos continuamente juntos porque os amamos. Todo, hijos Míos, pasará, y todos aquellos que hoy piensan que podrán destruir todo a su paso, tendrán que encontraros con los Ejércitos Celestiales, acompañados de los que ya se están formando en vuestro mundo; y entre todos, y al frente de ellos, estará Mi Madre, unida a los Ángeles y Arcángeles, y ella os llevará al final de sus tiempos haciéndolos caer en la más profunda oscuridad. Por ello, os pido, llevad en vuestras manos el arma más poderosa que son las cuentas del Rosario, y rezadlo en total unidad. No temáis nunca, os recuerdo, os amamos y estaréis bajo el Manto Azul de Mi Madre.

Amén.

CRISTO JESÚS

 

31/03/2016                                                   01:22 Horas

Dice Santa María:

Hijo mío, cuántos momentos compartimos, cuántos momentos os digo y os llevo a escribir para todos vuestros hermanos para que en la unidad comencéis a comprender y podáis salvar vuestras almas y comenzar a vivir una vida nueva basada en el verdadero amor; sí, hijo mío, en el amor que es la entrega desde vuestros corazones en luz a cada uno de vuestros hermanos que tanto sufren en todos los continentes. Tenéis que aprender y entender que no os encontráis solos, que no podéis seguir viviendo una vida totalmente alocada y llena de amarguras y tristezas, amarguras y tristezas que vosotros mismos lleváis adelante, cargando con miles de malos momentos que muchos de vosotros provocáis y sufren y renegáis y os llenáis de problemas que, sin daros cuenta, os llevan a vivir una vida llena de amarguras y dolor. Por ello, reflexionad y comenzad a vivir en total armonía y paz; pero tenéis que vivir en paz con vuestro mundo y dar gracias a vuestro Padre por cada día que os entrega. No temáis, vivid, pero queremos que viváis felices y que aprendáis para que cuando os llame vuestro Padre, mi amado Señor, vengáis a la Vida Eterna con un alma limpia de todo pecado, y cuando estéis frente a vuestro Padre, el Libro de la Verdad y la Vida se abra y comiencen a transcurrir por sus páginas sólo momentos de amor y armonía con todos vuestros hermanos, a quienes os tendisteis la mano y caminasteis junto a ellos, y, juntos, sembrasteis sobre toda la tierra la semilla del amor y de la paz.

Por ello, hijo mío, quiero en este día deciros que cada vez os encuentran más cerca los días de la Gran Prueba, y si no estáis preparados para ese momento, qué tristeza que la inmensa mayoría de mis hijitos os han de encontrar perdidos sin saber ni comprender lo que os está ocurriendo porque nunca os detuvieron frente a mis palabras, frente a mis pedidos y a mis advertencias para salvar sus almas, y es por ello que muchos de ellos no saben lo que está por llegar y andan en vuestro mundo como potrillos desbocados en pos del pecado, y por más que muchas veces os habléis, os digáis, os llaméis, hasta os imploréis, no quieren oír la verdad porque están enceguecidos y son llevados por el ángel desterrado a perder lo más importante para la Vida Eterna que son sus almas, y eso, lamentablemente, ocurre, os repito, porque muchos de ellos lo que tú os dices cuando os habláis en los Cenáculos, ellos lo toman como una simple charla sin daros la importancia que tiene que tener, y, otros, hijo mío, ponen en duda vuestras palabras, no comprenden que no sois tú el que os está dirigiendo a ellos en ese preciso momento, y es ahí cuando muchos os muestran escépticos y la inmensa mayoría no cree en una realidad que está por llegar, una realidad que os arrastrará al sufrimiento y un dolor que será eterno en muchos de ellos. Por ello, os ruego que lleguéis a cada uno de ellos, que intensifiquéis vuestros Cenáculos y que no os abandonéis, debéis seguir Evangelizando, y a partir de este momento más fuerte que nunca lo tenéis que hacer para salvar todas las almas de mis queridos hijos.

Hijo, tenéis que comprender que sólo una pequeña minoría acoge los mensajes y pone en práctica las directivas del Cielo. Tenéis que hacer que todos, pero todos, amados hijos, comprendan y escuchen nuestros pedidos y comiencen a seguir por el sendero de la luz. Tenéis que comprender que hoy los hijos de la oscuridad siguen siendo mucho más listos que los hijos de la luz; y eso, hijo mío, sabéis por qué es, porque llevan mucho tiempo preparándose para daros la bienvenida a su falso mesías; mientras que muchos de mis hijos, los Hijos de Dios, están aletargados y muchos no saben, ni creen, que está próxima la segunda venida de mi Hijo a vuestro mundo.

Amados hijos, si vosotros supierais cuánto sufro cuando siento y veo a muchos hijos que dentro de ellos la fe cada día que transcurre languidece más y más y los mensajes del Cielo no son escuchados; y también muchas veces tienen la culpa muchos de mis Hijos Predilectos porque se niegan a oír la verdad, no quieren que se os diga que os alejaron del sendero y que perdieron algo que es importante, que es lo principal que tienen que tener que es la humildad y el amor por sus Rebaños. Por ello, amados hijitos, una vez más os digo, se encuentra ya muy cerca vuestro paso por la Eternidad. Y hoy os pregunto, qué estáis esperando para poner vuestras cuentas en orden, qué esperáis para volver a mi morada, para confesar vuestros pecados, para liberar vuestras almas de todo mal y para recibir en un corazón lleno de luz y de amor el Cuerpo y la Sangre de mi Hijo y de convertiros muchos de vosotros en verdaderos Peregrinos del Amor, de la Paz, de la Misericordia y de la Justicia y lleváis a través del mundo la Palabra a todo lugar de la Tierra. Quiero deciros que no os olvidéis que muchos no vais a resistir esta prueba, y si viven en pecado en este mundo, correréis el riesgo de perderos eternamente. Por ello, os ruego, hijos, luchad a través del amor y de la oración, y haced que esas almas os unan, amados hijos, os lo ruego, a todos, os lo pido porque hoy mi Corazón de Madre de la humanidad está sufriendo, amados hijos míos, al ver perderos tantas almas de jóvenes, os aseguro que son miles y miles que caen en el averno todos los días de vuestro tiempo, y el Cielo, os digo con inmenso dolor, nada puede hacer por todas ellas porque han renegado de DIOS, de su Padre, y os alejaron y os alejan cada día más.

Por ello, hijo mío, tenéis que llegar a cada uno de ellos, os lo pido, lo podéis hacer, es vuestra misión salvar sus almas, igual que sois un instrumento para sanar sus enfermedades y para guiaros por el sendero de la luz, y a partir que estéis a su lado y que podáis ingresar cada una de las palabras y LA LLAMA DE AMOR en sus corazones, volverán al sendero que os conducirá al Padre. Hijo mío, sé que la labor es muy grande, pero sé que lo podréis cumplir, sé que lo haréis y que muchas almas se transformaran; y aquellas que no transformen sus vidas estarán caminando por el sendero de la muerte eterna, y con inmenso dolor os tengo que decir que mi adversario se deleita con la pérdida de la juventud. Pero, hijo, no se detiene sólo ahí, sino que sigue cada día por más y más y hoy, con dolor, os veo ingresar en la crisis familiar que día tras día va en un continuo aumento y una inmensa cantidad de las parejas jóvenes ya no contraen matrimonio por la Iglesia Católica, sino que prefieren vivir en fornicación, sin compromiso, ni fidelidad. Pero no conformes con ello, siguen y llegan los hijos, y un gran número de estos niños son rechazados por uno de sus padres, y estas pequeñas criaturas crecen carentes de amor, van creciendo sin valores. Hoy hay en vuestro mundo miles de niños tristes y rebeldes que van formándose sin el conocimiento de DIOS y llegan a la juventud con todas estas carencias afectivas y espirituales, y es ahí cuando muchos eligen la mala vida que os conduce a los vicios, la maldad, la oscuridad y la muerte eterna. Por ello, quiero que os hagáis comprender a todas mis criaturas que en este mundo que están viviendo hay miles de hijos que os encuentran lisiados por falta de amor, y es la falta de amor la que está llevando a las sociedades a una decadencia moral, social y espiritual. Hijo, tenéis que deciros y haceros comprender que el amor es vida, y la vida proviene de DIOS, que es el perfecto amor. Por ello, quiero que comprendáis que todo, pero todo, gira en torno al amor, y por amor cada uno de vosotros fuisteis creados; y si os apartáis de él, seréis frutos muertos. Por ello, os pido, hijo mío, que hagáis que vuelvan a DIOS todos mis hijitos, vuestros hermanos y hermanas, porque Él solamente es la vida, que lo es todo; os ruego, no permitáis más que ningún hermano vuestro siga caminando como una sombra errante, porque os recuerdo que se encuentra ya muy cerca la hora de la Justicia Divina y muchos de ellos van a perecer por falta de conocimiento y por no querer reconocer la verdad, siendo llevados por el ángel desterrado y por aquellos que os encuentran al frente de religiones que nada tienen que ver con el aviso de mi Padre que está llegando y va a coger a muchos sin estar preparados. Hijo mío, hoy os pido que os preguntéis qué harán cuando os encuentren en la Eternidad y tengan que responder al Tribunal Supremo. Por ello, os pido la unidad de todos y que salgáis con todos vuestros hermanos a recorrer todo lugar, aun los lugares que os encuentran en la más inmensa oscuridad, porque, hijo mío, el mundo ya está atribulado, sólo falta que llegue el día de la Gran Misericordia para que todo se cumpla como está escrito. Os ruego y os pido que enderecéis a todos aquellos hijos e hijas que eligieron, sin daros cuenta, el camino rebelde, y haced hasta lo imposible para que no sigan dándole la espalda al Dios de la Vida, a su Padre, a quien os entregó la vida y quien os dio un Paraíso para que vivierais y aprendierais a vivir en total armonía, misericordia, amor y paz. Porque de seguir como van, muchas de mis criaturas no os dan cuenta que perderán totalmente sus almas y también han de perder al paso de la Justicia Divina.

Por ello, hijos, como Madre de la Humanidad intercedo por todos vosotros, y muy especialmente por todos aquellos que están más apartados de vuestro Padre, mi amado Señor, para rescataros de la muerte eterna, hijos míos, pero no puedo hacer nada si vosotros continuáis apartados de DIOS y os negáis volver a Él. Por ello, hoy os pido que comencéis en este preciso momento y durante todo este año a hablar y llegar a cada uno de ellos y os pido que os acojáis al Año de la Misericordia Divina para que podáis recibir las gracias del perdón y podáis volver al redil de mi amado Hijo.

Recordad, hijo mío, que yo, vuestra Madre, he de estar siempre a vuestro lado, caminaré junto a ti, no estaréis solo, y el Espíritu Santo descenderá sobre ti y pondrá en vuestros labios las palabras para tocar el corazón de cada uno de mis hijos y os traeréis de vuelta a la vida y al amor, y de esa forma, hijo, no quiero veros morir eternamente.

Desgarrad, hijitos, vuestros corazones porque se acerca el regreso triunfal de mi Hijo en un corto plazo.

Os amo, hijo mío, decidles a todos mis hijos que os amo y sufro mucho porque están tan alejados de nuestros INMACULADOS CORAZONES.

Amén.

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA

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