Están preparándose para el comienzo de una guerra

8 abril 2016                                                   8:50 Horas

Dice Santa María:

Los días que transcurren serán aquellos donde comenzaréis lentamente muchos de vosotros a poder observar y ver que muchos hermanos vuestros que os encuentran al frente de las grandes naciones son los responsables de llevar al mundo a un enfrentamiento donde se han de perder muchas criaturas en todos los continentes. Ellos, hijos míos, son los que están preparándose para el comienzo de una guerra que será muy larga, y que si la llevan adelante, se perderán muchas vidas y tendréis que pasar mucho sufrimiento, hambre y dolor al ver las madres caer a sus hijos en los campos de batalla. Ellos, lamentablemente, hijos míos, ya tienen todo planeado para exterminar gran parte de la humanidad; y os digo con inmenso dolor que no os interesa llevarlos a una muerte y al sufrimiento mientras ellos tengan poder y os sientan que son los dueños no tan sólo del mundo, sino piensan que también son los dueños de vuestras vidas. De esa forma, a ellos os ha de ser más fácil someter a las naciones luego que pase la guerra; y no tan sólo a las naciones, a todos los pueblos del mundo, porque comenzarán a llevar adelante el inicio que siempre soñaron y todos estos años vinieron preparando, y os vinieron preparando a través de la mentira a cada uno de vosotros; ellos quieren, hijos míos, formar lo que han llamado un nuevo orden mundial, y ese nuevo orden mundial es el que ellos prepararon y son totalmente serviles a quien ha de estar al frente de todos, que sería el gobierno del Anticristo, o deciros mi adversario, el ángel desterrado, que ya se encuentra entre vosotros y él es quien ha preparado todo. Hijos míos, tened la plena seguridad que la guerra que está por venir ha de afectar a todas las naciones pasiva o activamente, y los países aliados de las grandes potencias, aquellos que pasaron la mayoría de sus años tratando de llevar adelante enfrentamientos en distintos lugares de vuestra Tierra, ellos, tened la seguridad que os han de enviar sus mejores guerreros y provisiones para sostener a las naciones en conflicto; y también os han de encargar que todos los ejércitos de las naciones tercermundistas os pongan al frente y serán sus valientes los primeros en caer. Quiero que comprendáis que muchos de vuestros gobernantes, y más aquellos que gobiernan las grandes naciones desde hace muchos años, tienen planificado disminuir gran parte de la población mundial, especialmente la población de las naciones menos desarrolladas; y ello lo llevaran a realizar cueste lo que cueste con un sólo fin, de someterlas y expandir sus territorios. A ellos nada os importa y están totalmente enceguecidos; ellos entregaron ya sus almas al ángel desterrado a cambio de poder y sometimiento a todos aquellos hermanos que caerán en estos enfrentamientos que os digo.

Por ello, ha llegado el momento en que todos vosotros tenéis que estar preparaos, todos vosotros que sois EL GRAN PUEBLO DE DIOS, porque os acercan los días, hijo mío, y esto tenéis que haceros comprender a todos vuestros hermanos en que las naciones marcharán a la guerra y la Creación de mi Padre gemirá de dolor, y eso ha de ser por el estallido de las bombas, por el inmenso caos que se ha de desatar en todo el mundo y por la inmensa cantidad de muertes que han de cubrir la Tierra; también ha de venir acompañada de una inmensa carestía y desabastecimiento de alimentos que castigarán a una inmensa cantidad de mis hijos e hijas, los habitantes de la Tierra. Hijo mío, como es una cosa ya normal y ya muchos de vosotros lo habéis pasado, la guerra traerá desolación, no habrá qué comer porque todos los víveres y alimentos de vuestras naciones se irán para sostener a las naciones en conflicto. Si vosotros pudierais ver y sentir el inmenso dolor que siente mi Corazón de Madre al ver que se acerca la Guerra.

Amadas hijas, quiero deciros como Madre de todas cuánto dolor sentiréis cuando veáis que vendrán a buscar a vuestros hijos para participar en una guerra que vosotras no queréis y no la habéis programado, porque vosotras amáis la paz y no tenéis ni sienten la ambición devoradora de muchos gobernantes. Pero todo se ha de cumplir, y veréis partir a vuestros hijos e hijas, y con inmenso dolor os digo que quizás muchos de ellos no volverán jamás. Por ello, hijas mías, madres desoladas, acompañadme, porque yo también caminaré con vosotras por el desierto, sabéis, porque junto a esta guerra veréis que mi amado Hijo también ha de ser traicionado y entregado nuevamente en manos de malvados

Por ello, hijo mío, hoy más que nunca tenéis que deciros y pediros a todos en general que ha llegado la hora, el momento en que tienen que orar, participar en todo momento con mi morada, tienen que estar unidos y llevar siempre en sus manos las cuentas del Rosario; y eso lo debéis llevar adelante por la Iglesia de mi Hijo, porque se os está acercando la hora de la más inmensa amargura; tendrá que pasar por la guerra, el cisma y la hecatombe financiera que ha de llegar de la mano.

Hijo mío, quiero que sepáis para que lo transmitáis que los enemigos de la Iglesia de mi Hijo, en un corto plazo ya estarán preparados y os disponen a allanar el camino del ser de iniquidad. En medio del caos y el conflicto aparecerá mi adversario como el gran salvador de las naciones. Tened mucho cuidado, abrid muy bien los ojos y prestad mucha atención a cada palabra que diga porque, hijo, el gran engañador, el usurpador, el falsificador, ya tiene todo listo y planeado para hacer su aparición. Ya es hora, hijito, que comencéis a sellar con la Sangre de mi Hijo todos los aparatos por donde pueda verse o filtrarse la voz de mi adversario. Hijo, tenéis que saber que el día de su declaración universal ya está señalado, y también ya ha llegado la hora de ir guardando las provisiones y de hacer bendecir el agua, la sal y el aceite para el combate espiritual.

Por ello, hijos míos, os pido que estéis preparados y que nunca dejéis de orar, rezad el Santo Rosario; y os vuelvo a prevenir, os lo pido desde mi Inmaculado Corazón de Madre que nunca os olvidéis de llevar en vuestras manos el poder de mi Santo Rosario.

Yo os aviso con anticipación, hijitos, para que nada os coja por sorpresa. Os recuerdo nuevamente, que cuando mi adversario vaya a hacer su declaración, debéis de desconectar todos los aparatos por donde pueda verse o filtrarse su voz; acordaos que es la antigua serpiente y tiene poder de seducción en su mirada y poder en sus palabras para hacer que lo améis y lo sigáis. Por ello, tenéis que ser precavidos y tener el más grande cuidado, hijos míos, de no caer en este engaño, porque si alguno de vosotros caéis, hijos, entonces ha de ser vuestra muerte eterna. Os recuerdo que el que está próximo a aparecer diciendo a todos vosotros y haciéndoles creer que realmente es la gran verdad que es el Cristo, ese no es mi Hijo, os aseguro, todo lo contrario, él es el hijo de las tinieblas que viene a usurpar el nombre de mi amado Hijo para engañar a la inmensa mayoría de la humanidad que lo seguirá y adorará como si fuese el mismo Dios. Por ello, os pido la unidad de todos vosotros, que os cuidéis unos a otros, que no dejéis solo nunca a un hermano o hermana; y quiero pediros a cada uno de vosotros que no lo veáis, ni escuchéis, porque es el ser de iniquidad que viene vestido de oveja para hacer perder el mayor número de almas.

Hijo, hoy he venido para que estéis avisado, y os pido que tú, como vuestros hermanos que son instrumentos de nuestro amor, llevéis mis palabras a mis niños. Os ruego, preparaos, pues, porque se os están acercando los días de angustia. Tomaos de mi mano y no os soltéis. Llevad siempre con vosotros mi Santo Rosario para que juntos oremos y derrotemos por la Gracia de DIOS a mi adversario y sus huestes del mal.

Hijos míos, volved a mi morada y colocaos bajo el Manto Azul de mi protección; volved al sendero de la luz y caminad tras los pasos que mi amado Hijo os dejó marcados. Orad, pequeños míos, orad, os lo pido, y os ruego volved a ser verdaderos hijos de vuestro Padre, amadlo y consagraos a nuestros Corazones. Os recuerdo, os amo, hijos míos, os amo.

Amén.

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