Educarlos no es tiranizarlos

19 de mayo de 2016

Alabado sea Dios. Hijos Míos, cuanto Me gusta que Me alabéis cuando lo hacéis de corazón y no con rutina, porque la alabanza del corazón es para Mí un verdadero acto de amor. Yo, Jesús, os hablo.

Cualquier alabanza que nos hagáis a Mi Padre, a Mí, a Mi Santo Espíritu o a Mi Santa Madre, nos llena de alegría, y lo mismo todas las demás alabanzas que hagáis a San José, los Ángeles, los santos y bienaventurados. A nadie le amarga una alabanza, pero si la hacéis por amor y de todo corazón, esa alabanza supone una alegría para el Cielo entero. Yo, Jesús, os hablo.

Debéis enseñar a vuestros pequeños a alabar a Dios y a la Santísima Virgen que es su Santa Madre. Enseñadles a decir “Ave María Purísima”, porque los niños lo aprenden bien y deben de acostumbrarse a alabar a los personajes del Cielo, para que de esta forma y aunque no sean muy conscientes de lo que es alabarlos, estén en contacto con ellos. Porque también hay peques que oyen blasfemias de sus progenitores y creen que es normal el decirlas, y hay que evitar que se les ensucien los oídos con blasfemias, groserías, tacos o cualquier otra cosa que les influya en la sensibilidad. Yo, Jesús, os hablo.

Atención con lo que habláis delante de los niños. No mancilléis su inocencia con vuestras conversaciones materialistas, mundanas o lo que es peor groseras. Ojo a como os tratáis en el hogar los esposos. Tened cuidado padres de no dejaros ver por vuestros hijos con una autoridad prepotente o dominante sobre vuestras esposas, porque para los niños las madres son muy importantes en sus vidas, y si las tratáis mal aunque sea solo de deprecio o de palabra, a ellos les afecta mucho y les influye negativamente en su personalidad. Yo, Jesús, os hablo.

Inducid a los peques a ser niños de modales buenos y de buenas costumbres, enseñándoles el orden, el cumplimiento de sus deberes escolares, y la colaboración en las tareas domésticas, siempre según su edad y capacidad. No seáis tiranos con ellos, educarlos no es tiranizarlos, simplemente sed con ellos verdaderos y buenos educadores para que el día de mañana formen una sociedad buena y no como las calamidades que hay ahora en la sociedad, que los niños están tan maleados y tan fuera de sí como nunca se ha visto. Golfillos siempre ha habido, pero ahora parece que es normal que un niño sea un golfo y le domine sus ya avanzados vicios. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.

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Acerca de hmgutierrez

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