Qué diferente es el Cielo de la Tierra

27/05/2016                                                   06:09 Horas

Dice Santa María:

Hijo mío, es muy difícil para una Madre hablaros a muchos de mis hijos, y sé cuánto más difícil es a ti llevar mis mensajes a vuestros Pastores, a mis Hijos Predilectos, porque muchos de ellos niegan lo que os digo no sólo a ti, sino también a todos vuestros hermanos y hermanas como tú que fuisteis elegidos para ser instrumentos de nuestras palabras y entregar a través de vuestras manos LA LLAMA DEL MÁS PURO AMOR QUE QUEREMOS ENTREGAROS DESDE NUESTROS INMACULADOS CORAZONES. Por ello, os ruego que sigáis siempre firme en vuestro caminar, que os pongáis con vuestros hermanos a recorrer cada lugar de vuestra tierra y rescatéis a todas las ovejas perdidas del Rebaño, llevándolas a mi morada, hablándoles y haciéndoles sentir el amor que parte de nuestros Corazones y para que no se pierdan en la inmensa oscuridad.

Hijo mío, tú sabéis qué diferente es el Cielo de la Tierra; allí no hay envidia, odios, ni rencores, allí hay amor, paz, armonía y misericordia, y estaréis unidos por el más inmenso amor de nosotros, vuestros Padres. Nada termina, hijo mío, al partir de vuestro mundo, todo lo contrario, comienza allí la verdadera vida, la Vida Eterna en total unidad de vuestro corazón con CRISTO JESÚS, con MI CORAZÓN DE MADRE, con cada uno de vuestros hermanos, y os tomaré de la mano para caminar por mi Jardín Celestial; allí es todo paz, armonía y amor.

Por ello, os pido que a partir de hoy deis el comienzo de la mayor entrega que se pueda dar a cada hermano y que demostréis desde vuestra mirada la paz y la armonía, que el amor florezca en cada uno de los Rebaños; luchad a través de la Palabra y siempre con las cuentas del Rosario en vuestras manos, y hablad de mi amor y del amor del Padre, de mi amado Señor, y el del Hijo y el Espíritu Santo en la unidad total. Quiero que os dirijáis a mi Rebaño y os digáis a cada uno que no teman y que permanezcan en mi amor, que no se turben sus corazones, ni se acobarden en ningún momento. Os pido a todos que estén preparados con buenas confesiones de vida para la llegada de mi Aviso. Hijo, decidles que no teman, que nada os sucederá a todos aquellos que os encuentren cumpliendo con cada uno de los Sagrados Mandamientos; decidles que dentro de un tiempo, ya no muy lejano, se estará tocando a la puerta de sus almas; decidles que vuestra Madre y Madre de todos quiere deciros lo siguiente y que lo comprendan: “Mi deseo no es veros sufrir en vuestro paso por la Eternidad, todo lo contrario, hijos míos. Por ello os llamo a la conversión, porque de esa forma ninguno de vosotros tendréis que conocer el sufrimiento y estar alejados de nuestros Inmaculados Corazones. Para ello, os ruego que os consagréis a nuestros dos Corazones lo más pronto posible y consagrad vuestras familias para que ninguno se pierda en el paso por la Eternidad y podáis al regresar a este mundo cumplir con la misión que se os asignará”. Por ello, os pido que os digáis a todo mortal que tenga uso de razón que va a pasar por la Eternidad y va a ser juzgado por el Tribunal Supremo con base en el amor. Por ello, os exhorto a que os perdonéis los unos a los otros, para que cuando lleguéis a la Eternidad, vuestras almas no conozcan el lago del Purgatorio, donde yacen las almas que murieron sin perdonar y sin ser perdonadas. Hijo, ellas son almas que os faltó amar y perdonar en este mundo y deben de purgar. Por ello, en la Eternidad, tenéis que saber y comprender todos que el Purgatorio para estas pobres almas es largo y penoso, y allí deben de expiar toda la falta de amor y perdón que no tuvieron en este mundo para con sus hermanos e hijos. Por ello, os pido que recéis todos los días un Santo Rosario por cada una de ellas para que de esa forma se liberen y suban al Reino de los Cielos, porque muchas de estas pobres almas llevan muchos años de vuestro tiempo en este lugar, porque en vida en este mundo se negaron a perdonar y su dolor es grande y necesitan de vuestras oraciones, ayunos, penitencias y Santas Misas ofrecidas por ellas, que os serán de gran ayuda en su proceso de amor. Os ruego, decidles a todos vuestros hermanos, mis criaturas, que tienen que orar por las almas resentidas, porque, sin daros cuenta, tenéis que haceros entender, por su falta de amor en vuestro mundo las fue llevando a cerrar sus corazones al perdón y hoy yacen en la Eternidad sedientas y necesitadas de vuestras oraciones para poder expiar sus penas y disminuir su estadía en el Purgatorio. Por ello, os pido desde ya hace muchos años a ti y a vuestros hermanos que salgáis a llevar la Palabra, que mi Iglesia tiene que estar viva en las calles y casas, en todo lugar, para que de esa forma se salven muchas almas que hoy se encuentran ya condenadas, y muchas por haber abandonado los Rebaños, aquellos que tenían que guiaros. Tened, pues, en cuenta, ovejas mías, esta instrucción que os doy para que abráis vuestros corazones al perdón y os pongáis en paz con vuestros hermanos, para que cuando llegue el día de mi Aviso, vuestro paso por la Eternidad no sea de dolor, sino de gozo y paz. El día y la hora de mi Aviso ya fueron señalados por el Tribunal Supremo. Sólo falta que se consuman unos pocos instantes de misericordia para que en Divina Voluntad todo se cumpla. Pero, ¡ay de aquellos necios e insensatos que piensan que sus fortines subterráneos os protegerán en el tiempo cuando llegue a toda la Tierra! ¡Ay de ellos, qué equivocados están si no vuelven a mi amado Señor, vuestro Padre, de corazón y os arrepienten! La furia de la Creación, en el tiempo de mi justicia, derrumbará sus fortalezas y morirán bajo el peso de sus fortines. Todos tenéis que comprender y saber, no podéis ser insensatos porque en el tiempo de la Justicia Divina no habrá lugar seguro en la tierra donde esconderos. Por ello, os pido y os ruego que busquéis a CRISTO JESÚS y nunca dejéis de cumplir con cada uno de sus Preceptos; esa es vuestra mayor fortaleza, os lo aseguro, amados hijos míos. Por ello, os pido que no busquéis seguridad en las cosas de este mundo, porque este mundo muy pronto pasará, y con él, todos aquellos que hoy me dan la espalda y no la cara.

Amado hijo, quiero que os trasmitáis mis humildes palabras a todos mis hijos e hijas, y decidles que os ruego que os consagren a nuestros dos Corazones.

Hijos míos, nuevamente os lo digo, reconciliaos con vuestros hermanos y practicad la justicia para que en la Eternidad podáis ver LA GLORIA DE DIOS PADRE y no el suplicio del Purgatorio o el tormento del infierno. Os ruego, meditad cada una de mis palabras, os llamo a la Reflexión, al Amor, a la Justicia, a la Misericordia y a la Paz; os llamo a la Unidad y que volváis a caminar todos juntos en el Rebaño; y nunca dejéis de orar y de cumplir con los Santos Evangelios.

Os amo, hijos míos, os amo. Y os ruego, quiero que seáis felices y viváis en eterna felicidad y armonía y no sufráis nunca más.

Amén.

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA

Anuncios

Acerca de hmgutierrez

Me gusta compartir mensajes sobre Nuestro Senor Jesucristo, la Santisima Trinidad y Nuestra Madre Santisima.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s