El maligno por medio de la masonería dominan y orquestan a la vez los círculos más elevados en todo el mundo

21/07/2016                                                   01:19 Horas

Dice Santa María:

Hoy, hijo mío, quiero que os digáis a vuestros hermanos que muchos de ellos interpretan las enseñanzas de mi amado Hijo totalmente diferente, erróneamente, y muchas veces, y dándose cuenta de lo que están llevando adelante, las interpretan totalmente bajo un libre albedrío de los hombres.

Hijos míos, vosotros no pensáis que las Sagradas Palabras no pueden ser interpretadas, como lo hacéis millones de veces, a vuestro antojo, tenéis que comprender todos, hijos e hijas mías, que LA VERDAD DE MI HIJO EN EL EVANGELIO es tergiversada muchas veces por muchos de vuestros hermanos; y también os digo que ha de ser prohibida antes de la Gran Purificación, y en su lugar será impuesta la ley del mal, la ley del libertinaje, aquella ley que está imponiendo en todo el mundo en los corazones que son impuros el ángel desterrado, y de esa forma os está guiando por el sendero de la oscuridad total, y, con inmenso dolor, os diré que llevará a las almas a perecer, porque debéis comprender que todo aquello que se otorgue al hombre como libertad disfrazada, tened la plena seguridad, hijos míos, que eso es la obra del ángel desterrado y que envía a aquellos que están en la oscuridad con él y que por medio de la masonería dominan y orquestan a la vez los círculos más elevados en todo el mundo de una forma que vosotros sois engañados, sin daros cuenta que os llevan a la inmensa oscuridad y a perderos entre el llanto y el dolor.

Hoy os pido que comprendáis cada una de las palabras que os digo porque tenéis que entender que la libertad, hijos míos, no es mala, tenéis que comprender que mi amado Hijo vino a vuestro mundo a daros libertad, pero esa libertad que os entregó fue para que todos vosotros fuerais libres de verdad, y no como estáis viviendo en este momento muchos de vosotros que es en una libertad totalmente falsa, que a través de ella no os dais cuenta que está sometiendo a la humanidad en el mal. Con inmenso dolor os repito y os seguiré diciendo a toda esta nueva generación en el mundo que lamentablemente estáis actuando contrariamente a las Enseñanzas de mi amado Hijo; no camináis por el sendero que os dejó marcado, no amáis a vuestros hermanos, no escucháis sus palabras, no vais puerta por puerta llevándolas y evangelizando a un mundo que se encuentra totalmente perdido y está descendiendo a un abismo de dolor. Os pido que cada uno de vosotros comencéis a proclamar solamente a un DIOS MISERICORDIOSO, sin olvidar que la Misericordia va acompañada de la Justicia Divina; y esa Justicia Divina, tened la más plena seguridad que no se hará esperar sobre quienes totalmente la merezcan. Por ello, os ruego como Madre de todos vosotros y Madre de la Iglesia que volváis a mi morada, que abracéis con infinito amor vuestras Cruces, que caminéis todos unidos como verdaderos hermanos orando y ayudando a todos aquellos que nada tienen y que os encuentran muchos de ellos solos y abandonados, sufriendo hambre y sed, y os encuentran enfermos y muchos no tienen dónde pasar sus noches. Volved a confesar vuestros pecados totalmente arrepentidos y recibid el Cuerpo y la Sangre de mi Hijo; liberad vuestras almas de toda atadura y comenzad a caminar por el sendero de la luz tomados de la mano de vuestros Pastores rumbo al Gran Encuentro; no juzguéis más a vuestros hermanos, no sois jueces, sois hombres que os encontráis en la Tierra para vivir en plena unidad; y esa unidad os llevará rumbo a nuestros Inmaculados Corazones y construiréis y levantaréis la Gran Nación basada en los Sagrados Mandamientos, y su luz ha de brillar con toda intensidad llevando luz a un mundo de tinieblas y de oscuridad y volverán a encontrar el sendero todos aquellos hermanos vuestros, mis hijos e hijas que cayeron en las garras del ángel desterrado. Para ello, nunca dejéis de rezar el Santo Rosario y la Coronilla a mi amado Hijo; caminad unidos, cuidaos unos a otros, amad a la Madre Tierra y la Naturaleza; cuiden de ellas y levantad vuestras Cruces muy en alto, y os pido que las beséis con inmenso amor y entrega, y de esa forma estaréis demostrando al mundo un nuevo día, un nuevo comenzar, un nuevo mundo donde LA PAZ, LA MISERICORDIA, LA JUSTICIA Y EL AMOR vendrán de la mano de cada uno de vosotros, mis criaturas, y caminaréis todos juntos rumbo al encuentro con CRISTO JESÚS. Podéis cambiar el mundo; no os pido mucho, sólo oración y conversión, sólo que os améis los unos a los otros como verdaderos hermanos y que no dejéis nunca más de venir a nuestra morada, vuestra morada, donde estamos esperándolos con nuestros brazos abiertos y nuestros Inmaculados Corazones llenos de amor, armonía y paz.

Os amo.

Amén.

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA

 

17/07/2016                                                   05:02 Horas

Dice Santa María:

Hijo mío, tenéis que hacer comprender a vuestros hermanos, no tan sólo de vuestro país, sino del mundo entero, y tenéis que deciros a cada uno de ellos que vuestra Madre y de todos os dice, y a través vuestro os pide, que escuchen mis palabras; y no sólo eso, sino que tienen que comprender que en mi Corazón está encerrado el designio del Amor  Misericordioso de mi Hijo JESÚS, que quiere conducir de nuevo al amado mundo al Padre para la perfecta Glorificación de DIOS PADRE.

Hijos míos, tenéis que comprender todos vosotros que el mundo no se encuentra perdido. Sé que muchos de vosotros estáis caminando en estos tiempos por el sendero que os lleva a la perdición, y también en muchos crece cada día más, llevado por aquellos que gobiernan vuestras naciones, el pensamiento de un gran enfrentamiento entre todos vosotros, en una guerra que os llevará a la destrucción de vuestra Madre Tierra, y con ella, la de todos vosotros. Amados hijos míos, cuántas veces os he dicho, cuántas veces os he advertido a cada uno de vosotros, pero, también os he dicho que si todos vosotros os unen en el rezo del Santo Rosario, si camináis unidos como verdaderos hermanos por el sendero de la luz y del amor que vuestro Padre, a través de mi Hijo, os dejó marcado, entonces seréis salvados por un acto, hijos míos, de Amor Misericordioso de mi amado Hijo JESÚS.

Hijos míos, tenéis que ser conscientes que muchos de vuestros hermanos permitieron que el ángel desterrado os llevara a través de engaños y mentiras y os condujo rumbo al odio y la violencia que, lamentablemente, hoy veis por todas partes y los mayores delitos claman cada día venganza al Cielo. Y, por ello, en lo que resta de este año y el que vendrá, si vosotros no comprendéis mis palabras, si no queréis oír mi voz y siguen por el sendero equivocado, entonces, con inmenso dolor, os diré que todos de una manera particular advertiréis la Poderosa Mano de vuestro Padre, mi amado Señor. Pero, hijos míos, tenéis todos para ello que contar con cada una de las oraciones de los buenos, los dolores de los inocentes, de todos aquellos hermanos, mis hijos e hijas que a través de los años están padeciendo el dolor de la persecución, el hambre, el frío y el destierro al cual fueron sometidos por muchos poderosos en vuestro mundo, un mundo que no se une, que se separa, y en cada separación crece el dolor de millones de mis hijos en el mundo y lastiman nuestros Inmaculados Corazones. Por ello veis las lágrimas y súplicas de numerosas víctimas esparcidas por todo el mundo. Hijos, yo, vuestra Madre, he apresurado mi extraordinaria intervención. Por ello, quiero que comprendáis todos, mi morada, la morada de cada uno de vosotros, os espera para comenzar a caminar todos juntos, todos unidos, para comenzar a llevar adelante la más grande Evangelización en todos los rincones de vuestro mundo para la Gloria de mi amado Señor, vuestro Padre, y para salvar las almas de todos aquellos que os apartaron del sendero que mi Hijo os dejó marcado. Os convoco y os llamo a la unidad de todos vosotros y que la oración, la penitencia, la confesión y el ayuno tienen que estar presentes todo el tiempo para no volver a caer en las garras del ángel desterrado y de todos aquellos que son sus seguidores. Os hablo desde mi Corazón de Madre de todos vosotros y de la Iglesia, para que cuando seáis llamados por mi amado Señor, ingreséis todos al Reino de los Cielos. Para ello, os pido y os llamo a la oración, que no faltéis un sólo día a cada Celebración, que acompañéis a mi Hijo amado en cada momento, que no se levante más en todo el mundo un arma en contra de otro hermano y para que todas las religiones os respetéis y os unáis en la oración y el amor al Padre, Hijo y Espíritu Santo. Os llamo a cada uno de vosotros a la Santidad, al Amor y a la Paz.

Hijos míos, caminad por el sendero de la luz; cuidaos unos a otros, y orad mucho por vuestro Papa, mi amado Hijo, que es quien os llevará a todos vosotros, junto a vuestros Pastores y a los hijos e hijas que os he llamado para que sean los medios para poder yo estar al lado de cada uno de vosotros, y de esa forma hallaréis la paz, y el amor renacerá sobre toda la Tierra. Vivid en eterna unidad y comunión con vuestro Padre y respetaos unos a otros; sed verdaderos hermanos, os lo pido, amados hijos, y os ruego a cada uno que comencéis a partir de este momento a construir un nuevo mundo basado en nuestros Inmaculados Corazones.

Os amo.

Amén.

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA

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