Os llamo en este preciso momento al recogimiento y la oración

31/07/2016                                                   04:13 Horas

Dice Santa María:

Hijos míos, el día se hace noche llamando a cada uno de vosotros al silencio de la Creación; os llama en este preciso momento al recogimiento y comenzar, pero todos unidos como hace muchos años, y los pueblos y naciones y los hermanos y hermanas no lo hacen, que es uniros totalmente y con infinito amor, como una llama que tiene que partir del corazón de cada uno de vosotros que es la oración, esa oración que dais con amor y total entrega. Os lo digo, hijos, para que os digáis a cada uno de vuestros hermanos y hermanas, mis amados hijos en todas partes del mundo, en cada rincón de la Tierra que os encuentren, que tienen que volver a la oración; sí, hijos, a la oración, al ayuno, a la meditación y al Gran Encuentro porque los días de la purificación están cerca, pero si cada uno de vosotros lleváis adelante LO QUE OS VENGO PIDIENDO NO TAN SÓLO YO, VUESTRA MADRE, SINO TAMBIÉN MI AMADO HIJO JESÚS, entonces no temáis y permaneced unidos en oración a DIOS PADRE y a mí, hijos míos, vuestra Madre, y os aseguro que ni uno sólo de vuestros cabellos se os perderá. Por ello, hijitos míos, os pido como Madre que sufre por todos vosotros, mis hijos amados, que alabéis LA GLORIA DE DIOS y pedid por el reinado de nuestros dos Corazones, Muy pronto la maldad y el pecado desaparecerán, os aseguro, y eso ha de dar paso a una nueva vida; sí, hijos míos, tenéis que estar seguros que lo que os digo es la verdad y os lo digo para que en la unidad y el amor salvéis al mundo y a vuestras almas de caer en la inmensa oscuridad. Y, a partir de ese mismo momento, si tenéis todo el sendero recorrido como os digo, entonces veréis que LA GLORIA DE DIOS estará con cada uno de vosotros. Pero, os pido no os entristezcáis ante los acontecimientos que están por suceder. Antes, debéis de alegraros, porque unos nuevos Cielos y una nueva Tierra os espera, y veréis que todas las guerras, persecuciones, odios, rencores, envidias y maldad que hay en estos tiempos os marcharán para siempre si os unen en total oración y amor a CRISTO JESÚS. Y, a partir de ese mismo momento, todos aquellos que sigáis lo que os diremos, la paz, el gozo y el amor de nuestros dos Corazones aguardarán por cada uno de vosotros. Por ello, os repito desde mi Inmaculado Corazón de Madre de mi Iglesia y de cada uno de vosotros, que vuestros sufrimientos y mortificaciones son nada comparados con la gloria que os espera a partir del momento que empiece a descender la Luz del más inmenso Amor sobre todos vosotros. Os ruego, como Madre, que permanezcáis firmes en las pruebas, y ofreced vuestras penas de cada día por la salvación vuestra, la de vuestros familiares, y por todos los pecadores del mundo entero.

Hijos míos, quiero deciros y pediros a cada uno de vosotros que comencéis el tiempo del perdón; no abriguéis rencor alguno con vuestros hermanos y comenzad a amaros y perdonad, y la fuerza del amor y el perdón, os aseguro, amados hijos míos, que os han de llevar seguros a las puertas de la Jerusalén Celestial. Por ello, os recuerdo que jamás se oyó decir que alguno hubiera acudido a mí sin mi ayuda recibir; si por mí fuera, hijos míos, os llevaría a todos al Cielo. Pero, qué tristeza siento al saber que tantos, la inmensa mayoría, le dirá no al DIOS DE LA VIDA Y EL AMOR. Sé, hijos míos, que cuando llegue el momento, muchos de mis hijos no seguirán el sendero de la luz, os siento en mi Corazón de Madre, porque aunque os hable a través de mis hijos e hijas que he elegido en vuestro mundo, muchos de vosotros no escucháis y no creéis en lo que reciben, ni en mis palabras, pensáis que es todo una inmensa mentira, y es ahí donde os iréis marchando rumbo a la inmensa oscuridad y al dolor. Aunque os repita millones de veces y con todas las fuerzas de mi Corazón de Madre de todos vosotros, quiero que comprendáis que los días de la Prueba están cerca, y por ello os llamo a que os agrupéis en torno a vuestra Madre que tanto os ama y vela por cada uno de vosotros, mis amados niños. Rezad, os pido desde mi Inmaculado Corazón, mi Santo Rosario y os daré mi protección, mi Rosario será vuestro escudo; después de cada decena decid estas jaculatorias que os doy para estos tiempos de purificación:

 

Oh, María, Madre mía, sé nuestro amparo y protección en estos días de purificación. Corazones de Jesús y de María, dadnos la salvación y llevadnos a la Gloria del Padre. Amén.

 

Pequeñitos míos, os quiero regalar también una oración de consagración al Padre Celestial para que la hagáis todos los días y pidáis su Santa Protección en los días de la Prueba:

 

Oh, Padre Celestial, amadísimo Señor del Cielo y de la Tierra, Rey de Reyes y Señor de Señores, Dios de los Ejércitos, me consagro a ti, que todo se haga en mí conforme a tu Voluntad. Dadme tu Santa Protección y bendice mi familia, mi hogar, mi país, mi ciudad, mi trabajo y todo mi ser. Padre amado, no tengas en cuenta mis pecados, mírame con ojos de misericordia y dadme la gracia de permanecer firme y leal a ti en las pruebas que se avecinan. Que tú Santa Bendición permanezca en mí y en los míos para que, junto a nuestra Madre María, podamos gozar de tu salvación por los siglos de los siglos. Amén.

 

Os pido, amados hijos e hijas mías, que os cuidéis unos a otros, que sembréis sobre toda la tierra la semilla de la Palabra, que cuidéis muy bien de mi morada, que es la morada de vuestro Padre, mi amado Señor, que estéis junto a mi amado Hijo y que os dejéis guiar por el Espíritu Santo; que cuidéis también de FRANCISCO Y BENEDICTO, y de vuestros Pastores, del Paraíso que vuestro Padre os entregó y de la Madre Naturaleza. Ánimo, si lleváis adelante lo que os pido, veréis, os aseguro, que todo saldrá conforme a la Voluntad de mi amado Señor. Por ello, os pido que os unáis a mi amado Hijo JESÚS y a mí y a los Ángeles, para que, juntos, alabemos LA GLORIA DE DIOS PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO.

Amén.

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA

 

28/07/2016                                                   19:05 Horas

Dice Cristo Jesús:

Hijo Mío, llego hasta ti para transmitiros un mensaje que tenéis que hacer que llegue a todos los pueblos y naciones del mundo; pero no sólo a ellos, sino también a todos los religiosos para que comiencen a caminar y a ser verdaderos discípulos y vuelvan, muchos, al sendero que os dejé marcado. Quiero que os transmitáis a todos, y si fuera posible leáis este mensaje en cada Cenáculo y en cada lugar en que os encontréis con vuestros hermanos, lo que os transmito que es con inmenso dolor, pero es la única forma para que despierten muchos de Mis hijos de un largo sueño y de una dejadez y falta de interés en sus Rebaños que hoy os encuentran totalmente a la deriva. Por ello, os voy a decir para que lo transmitáis al mundo, que deben estar preparados y que todos sepan la verdad ahora mismo, hijo Mío, y la verdad es la que os diré: Que voy a comenzar a purificar totalmente a Mi amada Iglesia; voy a hacer una poda total en todo su interior; sí, hijo, en el interior de Mi amada Iglesia. Y, para ello, he de sacar a Asmodeo y Jezabel de Mi Casa; y todos Mis Elegidos que fueron y son y serán leales a Mi Evangelio, os aseguro que ellos sí permanecerán. Con Mi amada Madre, a través de vosotros, nuestros hijos e hijas que reciben nuestros mensajes, os venimos pidiendo que vuelvan al sendero y que salgan y lleven puerta por puerta LAS SAGRADAS PALABRAS QUE EN EL LIBRO DE LA VERDAD Y LA VIDA OS ENCUENTRAN. Por ello, he de tomar la decisión que a todos los otros que no cumplan con lo que tienen que llevar adelante, entonces os he de entregar al lobo para que disponga de ellos.

Hijo Mío, muchos de Mis Pastores, aquellos que dieron sus votos, hacen sufrir terriblemente en estos momentos a Mi vicario porque está sufriendo la traición y la desobediencia de muchos de Mis Hijos Predilectos. Pero, hijo, tú lo sabéis muy bien porque a través de todos estos años Mi Madre, vuestra Madre, os viene diciendo y mostrando cómo muchos de nuestros Hijos Predilectos llevan adelante inmensos escándalos en el corazón propio de Mi amada Iglesia, que la llevan a tal punto de estallar. Hijo, si siguen por este sendero, os diré que Roma se ha de perder. Pero, por esta inmensa confusión que hoy desataron, veréis resucitar una nueva Iglesia Santa que ha de ser como nosotros siempre quisimos, que fuera humilde, sencilla, pobre y abierta a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que viven en vuestro mundo. Os puedo asegurar que a partir de este nacimiento, ya no encontraréis más soberbia, ni orgullo, ni vida fácil; por estas miserias y otras es que Mi Iglesia se halla a la deriva; pero, no tan sólo por esto que os digo, sino también por las terribles comodidades y por la falta de caridad de muchos de Mis Hijos Predilectos, que están haciendo de Mi Iglesia de hoy, hijo Mío, lamentablemente para todos Mis Rebaños, no un lugar de espiritualidad, sino más bien un lugar de libertinaje espiritual que lleva a nuestros Inmaculados Corazones al más inmenso y terrible dolor; y todos vosotros os dais cuenta, pero también, muchos, guardan silencio frente a muchos de Mis Hijos Predilectos que os han dejado seducir por los placeres y vanidades de este mundo, escuchando al ángel desterrado, y no os dieron cuenta que estaban cayendo en el más grande abismo donde se encuentra la oscuridad y el dolor; y con ellos llevaban a Mis criaturas, al Gran Rebaño, a caer muchas veces con ellos por la inmensa confusión que crearon con su soberbia. No podréis jamás, ninguno, hijos Míos, comprender la inmensa tristeza que me produce ver la Casa de Mi Padre totalmente ultrajada y mancillada por los bajos instintos de muchos de Mis servidores; o acaso os olvidaron que ellos están para servir a los Rebaños y no para que los Rebaños os sirvan a ellos. Por ello, veréis muy pronto que si ayer desalojé a los mercaderes de la Casa de Mi Padre, muy pronto os asombraréis, os lo aseguro, cuando veáis que he de volver a hacerlo hoy con tantísimos pecadores dentro de la Casa de Mi Padre por tantísimos ultrajes a Mi Divinidad y por tantísima permisividad que viene desde lo más alto de Mi Iglesia. Todos tenéis que comprender que Mi adversario, el ángel desterrado, y sus seguidores, os pasean y se burla en muchas de Mis Casas. Sé que muchos os alzarán cuando llegue a sus manos lo que a Mi hijo os digo que escriba y muestre al mundo; y también otros saldrán a decir por qué he permitido llegar a todo esto. Hijo, todos sabéis que Yo soy paciente e indulgente, más no condescendiente. Por ello, os exhorto y reprendo, y por último castigo con Mi Justicia, cuando sé ya, amados hijos Míos, que os han agotado los mecanismos de reconciliación con muchos de vosotros. Por ello, si no cambian, si no vuelven a la oración, a cumplir con LOS SAGRADOS MANDAMIENTOS, si no rezan EL SANTO ROSARIO Y LA CORONILLA Mis Hijos e Hijas Predilectas junto a los Rebaños, como deberían hacerlo y no lo hacen en muchas de Mis moradas, entonces os diré que ha llegado el tiempo, hijo Mío, de Mi Justicia, y por ello voy a comenzar, si no cambian su forma de actuar y de comportaros, a purificar a Mi amada Iglesia. Y, entonces, todos veréis cómo voy a limpiar la cizaña, voy a expulsar el pecado, que, como telaraña, está asfixiando a Mi amada Iglesia. Pero, no me he de detener sólo en ello, sino he de expulsar de ella a todos los Pastores infieles y serán doblemente juzgados y entregados al carcelero, porque, hijo Mío, tienen que comprender todos que Mi Casa es Casa de Oración, de Ayuno y Penitencia, y muchos de Mis Predilectos, por su displicencia y comodidad, os olvidaron y la han convertido en lugar de recreación y centro de inmoralidad.

Por ello, hoy os digo y os pido que el mundo entero sepa qué ha de ocurrir en todo el mundo y que os preparen aquellos Pastores de Mi Rebaño porque vengo como juez a pediros cuentas de sus acciones y vengo a ver y a hablar con cada uno de ellos que hayan descuidado del Rebaño, y os puedo asegurar que Mi Justicia os sentenciará y Mi Evangelio decidirá su suerte.

Os pido que deis a conocer al mundo Mi mensaje. Decidles a Mis Hijos, aquellos que siempre os guiaron por el sendero de la luz, de la misericordia y de la justicia y sembraron en toda la tierra la Palabra, la fe, la esperanza y el amor, que no teman, que ellos estarán unidos caminando por un nuevo mundo basado en el amor de Mi amado Padre. Seguid el sendero, habladles a todos y convocadlos a Cenáculos y Encuentros; DERRAMAD LA LLAMA DEL AMOR SOBRE CADA UNO DE ELLOS Y LLEVAD ADELANTE MI MORADA Y UN MUNDO BASADO EN EL MÁS PURO Y DIVINO AMOR.

Os amo.

Amén.

CRISTO JESÚS

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