Que os améis y ayudéis los unos a los otros

1 Agosto 2016                                                   4:09 Horas

Dice Cristo Jesús:

Hijo Mío, no puedo comprender a muchos hijos e hijas, aquellos que os hacen llamar cristianos o que están en Mi morada y tienen comportamientos que no condicen con las leyes escritas, ni siquiera, pienso muchas veces, que las saben, y si las saben, no las ponen en práctica; y eso me lleva a escuchar que esta generación ingrata y pecadora muchísimas veces durante los días, meses y años llamen bien a lo que es mal, y llamen mal a lo que es bien; y quiero que os digáis que eso entristece a vuestro Padre y que realmente no os comprendo y no puedo comprender por qué os desvían del sendero que Mi Hijo os dejó marcado, por qué no cumplen con los Sagrados Mandamientos y por qué no os cuidan unos a otros; por qué no os unen en vez de estar dispersos en distintas religiones.

Amados hijos, os escucho a todos decir que sois Mis hijos, y en Mi Nombre cometéis miles de atrocidades en vuestro mundo. No, hijos Míos, no os equivoquéis más, Yo no os llamo a una guerra, no os pido que matéis y sacrifiquéis a vuestros hermanos, que llevéis a vuestras naciones al hambre, al frío, a la soledad y al enfrentamiento, no os pido que en el mismo seno de vuestros hogares os peleéis padres e hijos y que no os habléis y os agredáis de todas formas. No podréis comprender nunca la inmensa tristeza que me produce ver a tantos de vosotros que dicen de palabra ser de DIOS; os aseguro que el dolor que me provocáis es tremendo; pero no sólo a Mí, sino a Mi Hijo y a vuestra Madre que ruega y llora por todos vosotros; pero, vosotros siguen y atacáis como lobos feroces a vuestros propios hermanos. Muchos de vosotros sois unos hipócritas que coláis el mosquito pero os tragáis el camello; sepulcros blanqueados que aparentáis lo que no sois, ni practicáis. Por ello, seguiré siempre repitiéndoles, a través de Mis hijos, hasta que entendáis todos vosotros que lo que os pido desde Mi Corazón es Misericordia y no que hagáis sacrificios; el ayuno que me agrada es el ayuno del amor. Cuántas veces a través de vuestra Madre habéis sido llamados a comprender que a través del mendigo, del niño, del enfermo, de vuestro prójimo, está reflejada Mi propia Imagen, y desde esa Imagen os repito a través de Mi mirada a cada uno de vosotros que os améis y ayudéis los unos a los otros para que podáis ser Mis discípulos y podáis llamaros Hijos de Dios. Por ello, hoy os pido que os detengáis, y ya, hijos Míos, no juzguéis, no condenéis, no critiquéis, no señaléis, porque con la misma vara que miden, seréis también vosotros medidos, os aseguro a cada uno de vosotros, y os pido que comprendáis Mis palabras porque, hijos Míos, muchos de vosotros levantáis juicios a priori contra vuestros hermanos sin antes haberos escuchado. Yo os pido y os ruego como Padre que os acordéis de lo que dice Mi Palabra: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”. Este es el principal y primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: “Amarás a tu prójimo, como a ti mismo”. Y Yo, hijos Míos, me pregunto y os pregunto a vosotros, por qué no lo ponéis en práctica con vuestro DIOS y con vuestros hermanos. Acordaos, no todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la Voluntad de Mi Padre Celestial. Dirán, Señor, en tu nombre hemos profetizado y en tu nombre hemos arrojado los demonios y hecho muchos milagros en tu nombre. Entonces, Yo os diré, Apartaos de Mí, agentes de injusticia, no deseo que seáis como el fariseo, comportaos más bien como el publicano para que podáis ser justificados, porque, hijos Míos, quiero que comprendáis que un corazón contrito y humillado no se lo desprecia. El que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado. Dejad, pues, de atacaros los unos a los otros, porque Mi Espíritu estoy derramando en todas las naciones. Escuchad lo que dice Mi Palabra a través de Mis nuevos profetas en vuestro mundo, porque Yo después de esto, hijos Míos, quiero que sepáis todos que he de derramar Mi Espíritu sobre todos los hombres, y es entonces donde vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán y vuestro ancianos tendrán sueños y vuestros jóvenes visiones. Entonces, quiero preguntaros, por qué atacáis a vuestros hermanos, os pido que meditéis y que volváis a Mi Casa, a vuestra morada, y que oréis y pidáis perdón por todos vuestros pecados cometidos, y os perdonaré y os recibiré en el Reino de los Cielos a todos aquellos que realmente, y de corazón, os arrepintáis del mal cometido. Más aquel que sólo por miedo lo haga, hijos Míos, os diré que las puertas se cerrarán de par en par. Meditad cada una de Mis palabras.

Amén.

CRISTO JESÚS

 

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