¡CUÁNTO AMOR OS TENGO!

12 de noviembre de 2016

Hijitos Míos, ¡cuánto amor os tengo! y cuán grande es Mi deseo de encontrarme con vosotros en la Vida Eterna. Yo, María, Vuestra Madre, os hablo.

El Cielo no se gana solo con desearlo, el Cielo hijitos, se gana cumpliendo en cada instante la voluntad de Dios, ese es el verdadero y único camino para ganar el Cielo. Porque si hacéis grandes penitencias o grandes rezos pero luego actuáis a vuestro antojo y según vuestros gustos y criterios, y no hacéis la voluntad de Dios, estáis equivocados, porque a veces Satanás para apartaros de vuestros deberes y de la voluntad de Dios, os sugiere grandes rezos para que no hagáis lo que tenéis que hacer en realidad. Tened cuidado hijos Míos, él se disfraza de Ángel de Luz y trata de haceros creer que debéis posponer vuestros deberes familiares y cambiarlos por horas de rezos, y no hijos, primero la obligación, luego la devoción.

Orar es bueno y saludable para el alma, pero hay que hacerlo en los momentos que Dios desea, y eso lo sabéis muy bien por vuestra conciencia. Si dejáis de dormir por estar toda la noche velando y luego vais a trabajar y no cumplís adecuadamente vuestro trabajo, entonces esa noche de vigilia no os ha servido más que para malograr lo que es vuestro deber. Quitaros de gustos personales, de caprichos, de cosas vanas y superfluas y cambiadlas por orar o por actos de devoción, pero no quitéis nada de vuestros deberes, porque ellos son los primeros en vuestra vida y dan mucha gloria a Dios cuando diligentemente se cumplen con ellos. Yo, María, Vuestra Madre, os hablo.

A Mí Me gusta que Me honréis en peregrinaciones, en devociones, en actos públicos que Me hagan, pero que ello no os comporte discordias con vuestra familia. Si vais a un Rosario y luego no tenéis las cosas de la casa arregladas y todo abandonado, y quienes entran a la casa se deprimen al ver el desorden y la dejadez, entonces hijos, ese Rosario no solo no Me ha honrado sino que no Me ha agradado y no podéis poner por disculpa que habéis estado rezando, eso no solo no evangeliza sino que produce rechazo a quienes se lo digáis. Lo mismo un señor que tenga que ir a la oficina y en vez de ir despejado para los papeles que tenga que arreglar, ha estado la noche orando y las fuerzas se le han ido en esas horas y en el trabajo no cumple adecuadamente, y claro, los compañeros se dan cuenta. Hijos, tened cuidado como enfocáis vuestra vida porque Satanás os sugiere cosas que no entran en la voluntad de Dios aunque sean cosas santas. Si Dios no quiere que en esos momentos os pongáis a rezar porque no son momentos oportunos, no lo hagáis y ofreced a Dios lo que si os corresponde hacer que a Él le agrada eso mucho y le da gloria. Yo, María, Vuestra Madre, os hablo y os instruyo. Paz a vosotros en vuestros corazones.

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